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18 de noviembre 2008 - 00:00

Vuelve, herida, otra nave emblemática

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De izquierda a derecha: comandante de la Libertad, capitán de navío Juan Iglesias; ministro de Defensa. José Goñi; ministra de Medio Ambiente, Ana Uriarte; comandante en jefe de la Armada chilena, Rodolfo Codina Díaz.
La fragata Libertad estuvo una semana en reparaciones en Valparaíso (Chile) en coincidencia con la visita oficial programada a ese puerto en el marco del viaje de instrucción Nº 39 de los cadetes de la Armada Argentina. Con una avería en la línea de eje en el extremo que lo conecta con la hélice, el navío perdía cerca de 80 litros diarios de líquido hidráulico. Esa novedad impidió la entrada a dos puertos - Tahití e isla de Pascua-por el riesgo de contaminación de las aguas. Tuvo que navegar casi un mes a vela para reducir el daño producido por las vibraciones de los motores en la línea de eje.

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El viernes pasado, la Libertad partió de Valparaíso con rumbo a la ciudad de Punta Arenas tras una reparación provisoria que le permitirá completar el periplo de instrucción cuya última escala será Montevideo, Uruguay. Ese fue el parte de situación que le comunicó el contraalmirante Guillermo Rey Méndez, director ejecutivo de la Dirección General del Material Naval, a la ministra Nilda Garré.

Para prevenir escándalos con ambientalistas ante nuevas fugas de fluido hidráulico, el alto mando naval se ocupó de abastecer al velero escuela con una importante carga de líquido dispersante de hidrocarburos. El material químico demostró su eficacia en el amarradero chileno asignado a la Libertad. Desconfiados, los trasandinos se encargarían luego de constatarlo. Se usa habitualmente en la contención de derrames, es una mezcla que permite que una mancha de hidrocarburo se fragmente en gotas muy pequeñas, las que se dispersan en la masa de agua a consecuencia del movimiento natural del mar.

Un día antes de la zarpada de la Libertad (el 13 de noviembre), la Armada de Chile llevó a cabo un ejercicio de control de contaminación en el puerto de Valparaíso. Junto al comandante en jefe de la Armada trasandina, almirante Rodolfo Codina (condecorado por el jefe naval Jorge Godoy con la máxima distinción de la Armada Argentina), los ministros José Goñi (Defensa) y Ana Lya Uriarte (Medio Ambiente) supervisaron un simulacro de derrame de petróleo desde la Capitanía de Puerto de Valparaíso. Después abordaron la lancha Arcángel para presenciar en el mar la contención de la mancha simulada. Ocurrió entonces un hecho que sorprendió a los marinos criollos: el ministro Goñi ordenó que la lancha Arcángel en que navegaba junto a su colega de Medio Ambiente y al jefe de la Armada chilena se dirigiera a la fragata Libertad. La visita estaba prevista, pero no se esperaba que abordase desde el mar.

Una vez a bordo fueron recibidos por el comandante, capitán de navío Juan Iglesias, quien hizo de guía hasta el puente de mando y les obsequió un libro que detalla la reparación de «media vida» realizada en el Astillero Río Santiago (ARS). Como si fuese una respuesta a la pregunta implícita sobre el estado de conservación del navío escuela. En la charla con Goñi, el comandante aseguró que la Libertad cumplirá con la agenda programada para Punta Arenas: entre el 22 y 24 de noviembre, encuentro con el buque escuela chileno Esmeralda y difusión conjunta de la Regata de Grandes Veleros para el Bicentenario.

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