27 de abril 2023 - 00:00

Intentan saber si Antonini ingresó a OCCOVI sin registro

Chofer y control de accesos confirmaron en juicio el arribo del venezolano dos meses antes de la valija. Había personas que no quedaban asentadas. Próxima audiencia, Uberti rompe el silencio.

En un frenético raid de declaraciones testimoniales, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N°1 intentó establecer si el venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson había ingresado sin registrarse a las oficinas del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) meses antes de ser descubierto con una valija con casi u$s800 mil en un vuelo contratado por ENARSA. Fueron testigos los choferes asignados al titular de esa dependencia Claudio Uberti y a su secretaria privada Victoria Bereziuk, el personal de control de accesos en el Ministerio de Economía (donde tenía despacho el exfuncionario) y hasta la secretaria que figuraba autorizando el ingreso del misterioso visitante. Primó la desmemoria en la mayoría. Está previsto que la semana próxima, Uberti rompa el silencio en indagatoria de forma presencial en Comodoro Py.

Mónica Adesso, hoy docente pero en 2007 directora técnica operativa de control accesos en el Ministerio de Economía fue la más explícita en confirmar esa hipótesis. El fiscal Marcelo Agüero Vera preguntó específicamente por una anotación asentada en el “libro de novedades” del acceso al edificio donde constaba el nombre “Antonini Guillermo” y otra página donde se había anotado “Uzcategui Diego c/Uberti Claudio”. Esto último hace referencia a Uzcategui Matheus, exvicepresidente de la petrolera PDVSA y uno de los pasajeros –junto a su hijo que permaneció con Antonini- aquella madrugada del 4 de agosto de 2007 cuando fue hallado con la valija en Aeroparque. La testigo dijo no recordar puntualmente la anotación aunque reconoció por sí misma que era su letra.

Adesso agregó que solía ocurrir que para facilitar accesos a las dependencias, las oficinas pasaban listados con personas que asistirían a reuniones para agilizar el ingreso sin chequear la documentación. “¿Sabe si en este caso lo pidieron?”, preguntó el fiscal. La testigo respondió: “Sí, si no, no hubiera estado registrado”, por la anotación manuscrita, en el caso de Antonini.

También declararon los dos choferes que asistieron de madrugada para recoger a los pasajeros del avión, Eduardo Ricci y Walter Celis. El primero confirmó que se llevó de Aeroparque a Bereziuk (que declarará como testigo en la próxima audiencia) pero también ratificó que el 30 de mayo de 2007 lo había pasado a buscar por un hotel de Recoleta a Antonini y que lo había llevado a las oficinas del OCCOVI a las 17.28 a través del ingreso de estacionamiento, donde lo dejó en la puerta, tal como quedó escrito en un control de accesos. Sostuvo que no lo había acompañado dentro del edificio porque su auto estaba mal estacionado.

“Tenía que buscar a una persona que había quedado demorada”. Así declaró Celis que fue la orden de Uberti cuando lo dejó en la casa aquella madrugada y debió regresar a Aeroparque tras el episodio de la valija. No dio motivos ni informó quién era pero según declaró el testigo, el exfuncionario lo llamó varias veces a lo largo de la madrugada para confirmar que lo hubiese recogido, desde su propio celular. “Esperé muchísimo tiempo”, afirmó el chofer, hasta que se hizo de día. Adentro del aeropuerto Aduana y la PSA estaban contando el dinero hallado en su maleta y permanecían Antonini y Daniel Uzcategui, el hijo del exPDVSA. Celis dijo que le pasaron su celular y que alguien con acento venezolano le anunció que salían. Lo llevó hasta al hotel Sofitel por orden de Uberti. “No tenían equipaje”, afirmó.

Con simpatía y ayudada por el acento extranjero pero esquivando precisiones, la exsecretaria de la privada de Uberti, Helena Havrylets aseguró no haber conocido a Antonini Wilson ni haberlo visto, pese a que su nombre aparece como la persona autorizando el ingreso sin registro del venezolano cuando visitó el OCCOVI en mayo de 2007. Reconoció que había tres formas de ingresar al despacho del exfuncionario: a través de la secretaría privada, por una cocina y por una antesala que estaba desocupada. “Tampoco sé de qué hechos me está hablando”, dijo en un momento para luego reconocer que el episodio de la valija había sido una noticia nacional que había repercutido como una bomba en esa oficina donde luego salieron eyectados Uberti y Bereziuk.

Una bróker aeronáutica que en su momento trabajaba en el área comercial de Royal Class declaró los pormenores del alquiler de la aeronave que realizó el viaje a Venezuela y desestimó que hubiese algo fuera de rutina en la operación. Sí informó que fue Aeropuertos Argentina 2000 su cliente que hizo la reserva del vuelo, supuestamente por cuenta y orden de ENARSA pero que ella tuvo contacto solamente con la gente de AA2000. “No se puede agregar a alguien sin la declaración de vuelo”, afirmó la testigo acerca de que la inclusión de la comitiva de venezolanos que se subieron al vuelo de regreso no pudo haber pasado desapercibida.

Gabriel Morini

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