17 de octubre 2003 - 00:00

Bergés suma figuras a su show mediático

El insólito juez Mariano Bergés no tiene freno en su show. No le basta con detener y procesar a un dirigente de un club, sino que ahora está empeñado en perseguir a jugadores bajo la disparatada acusación de «asociación ilícita». Ayer fue el turno del técnico de Boca, Carlos Bianchi, quien debió declarar en esta absurda causa.

El «Virrey» se sacó de encima a los periodistas que lo asediaban. Se metió en el Palacio de Tribunales y, como si fuera en la Bombonera, una lluvia de papelitos bajó de la bandeja del cuarto piso donde viven los cortesanos. Bianchi elevó su mirada hacia lo alto del edificio y rápidamente comprendió que no era un recibimiento, sino una protesta gremial de los judiciales porque no fueron incluidos en el salariazo de $ 200.

Apuró el paso hasta el despacho del mediático juez correccional Bergés. En el camino encontró manos extendidas y gritos de aliento: «Vamos Carlitos». A todos respondió con saludos y sonrisas dibujadas. Después, cuando el show bergesiano terminó, hasta tuvo un distendido diálogo con algunos hinchas que se le acercaron, algo preocupados por el empate 3 a 3 con Banfield. Les contó una anécdota de su padre y los dejó tranquilos. Salió de Tribunales como entró: a toda velocidad y sin decir una palabra.

Bianchi llegó a las 10 de la mañana y se fue después de las 12.30. No le cayó para nada simpática la citación del polémico Bergés, porque tuvo que modificar los horarios de entrenamiento. Igual se prestó a la Justicia y respondió sobre su relación que la barra brava de Boca. El técnico xeneize no hizo más que repetir su ya consabida política contra la violencia deportiva. Habrá que ver si le alcanza a Bergés.

El juez está empecinado en probar la poco sólida teoría de una vinculación entre los barras bravas, jugadores y dirigentes del fútbol para que se cometan delitos en los estadios.

Tanta es su obsesión que es posible que vuelva a citar a declarar a Carlos Navarro Montoya, Roberto Abbondanzieri y Alfredo Cascini.

El juez ya
lo puso en la mira a Cascini y se asegura que lo procesará por falso testimonio por una versión que dice que el jugador cuando llegó a Boca tuvo que pagarle a la barra brava. Está claro; para que el vedettismo siga ahora se necesita un jugador preso. En esa lista también estaría incluido el «Mono» Navarro Montoya.

En la agenda de los
«judiciables» también figura la indagatoria del gastronómico Luis Barrionuevo para el lunes y una semana después de Roberto Digón (ver aparte).

Pero el histriónico Bergés tiene más ansias de repercusión: lo
quiere a Mauricio Macri. Y para conseguirlo tomará como base la declaración del hincha Carlos «Paleta» Amenedo, imputado en la causa en la que aseguró que el presidente de Boca entrega 1.200 entradas a la barra, que participaron en la campaña para jefe porteño y hasta habló de una reunión con Carlos Menem en Anillaco. O sea, todo ideal y para felicidad de Bergés. Por lo tanto, no es arriesgado suponer que el juez también pretenda citarlo a declarar al ex presidente.

Sobre todo si se tienen en cuenta los fundamentos que utilizó para dictarle la preventiva al vicepresidente de Chacarita Juniors,
Armando Capriot ti, al acusarlo de organizador de una asociación ilícita dentro del fútbol.

En uno de los párrafos de su resolución -que bien podría ingresar en los anales del disparate- el mediático Bergés sostiene que
el solo hecho de coincidir ideológicamente con una asociación ilícita lo hace parte de una asociación ilícita, con lo cual está anticipando que su idea es que todos terminen presos.

Boca y Chacarita sólo sería el principio de un show en el que también están incluidos dirigentes, jugadores e hinchas de River Plate y de otros clubes de fútbol.

Lo de Bergés ya está impacientando en la Justicia y muchos observan como una exageración las medidas que dispone, por caso enviarlo a buscar con la Policía a Cascini porque se demoró un par de horas en ir a declarar.

• Límites

Por eso sostienen que es posible que la causa de los incidentes entre Boca y Chacarita termine pasando a otro juzgado, que sería el que se encontraba de turno cuando se produjeron los distubios el 31 de agosto pasado.

Si así no ocurriese, Bergés encontraría límites en la correcta Sala VII de la Cámara de Apelaciones en lo Correccional que tiene como jueces a los doctores
Abel Bonorino Peró y José Manuel Piombo. Este tribunal deberá intervenir ante la apelación que harán los abogados Julio Golodny y Jorge Anzorreguy (h) porque Bergés le denegó la excarcelación al dirigente de Chacarita. Y es muy probable que revoque esa medida.

La lógica sostiene que la preventiva es una resolución excepcional y la libertad es la regla, por lo que no se entiende por qué Capriotti permanece detenido cuando no hay pruebas que lo imputen directamente del delito que se le acusa.

Hay quienes aseguran que la idea de Bergés es mantener detenido a Capriotti hasta el 10 de diciembre, mes en que se terminan los fueros parlamentarios del gastronómico Barrionuevo.