1 de julio 2004 - 00:00

Caso Lucena: testigo niega culpa policial

Un testigo de «identidad reservada» fue el que permitió a la Justicia de San Justo la captura de cuatro personas que están relacionadas con el asesinato de Diego Lucena, motivo de la violenta toma de la fiscalía de ese distrito. Su declaración corrobora una pelea y posterior ataque de una patota y descarta un crimen a manos de policías, denunciado por sus familiares, militantes de un grupo de piqueteros de izquierda.

Tres de los detenidos están acusados de homicidio simple y el cuarto, de falso testimonio. Se trataría de Mario «Topo» Brites, quien con su versión ayudó a la familia Lucena a mantener la hipótesis de la participación policial en el crimen.

La investigación --comanda-da ahora por el fiscal general Raúl Cano tras la rebeliónavanzó rápidamente luego de que un testigo decidiera contar con prolijo detalle cómo ocurrió la muerte del Lucena. El joven sería amigo de los tres detenidos y por cuestiones de seguridad estaba previsto que ingrese en el programa de protección de testigos que tiene la Procuración bonaerense, pero se negó.

El testigo de «identidad reservada» sostuvo la hipótesis de mayor fuerza hasta ahora, esto es: una pelea entre grupos antagónicos de jóvenes (algunos vinculados a barras bravas de almirante Brown) que comenzó en el interior de la bailanta Invasión Tropical en Isidro Casanova. Y que luego siguió a unos 100 metros del local, donde Lucena fue asesinado.

• Pelea

Según la investigación, los echa personal de seguridad, corren y se encuentran en una pelea de tres contra uno.

Se cree que Diego Lucena fue reducido por un muchacho que lo habría estrangulado, por lo que muere entre las 3.30 y las 4.

Es decir, el testimonio clave contradice ciento por ciento la versión de los padres, que asegura que su hijo fue asesinado por personal policial.

Los detenidos por el presunto homicidio fueron identificados como
Carlos «Cali» Aikhanian, Walter «Wally» Sadia y José «Peque» Brito. Para ellos, el fiscal Cano estudia pedir el procesamiento con prisión preventiva.

Sobre
«el Topo» Brites, la fiscalía tiene el criterio de que el joven mintió para sustentar la teoría del « crimen policial» que esgrimieron los padres de Lucena. Además, sospecha que vio cuando mataban a Diego Lucena y no hizo nada para evitarlo.

Ayer, los padres de
Lucena declararon ante Cano con una guardia policial de 400 efectivos que se apostaron en los alrededores de la fiscalía. Allí, los padres plasmaron la hipótesis de que su hijo «estaba vivo» cuando fue recogido por la Policía. También le dijeron al fiscal que su hijo « murió ahorcado».

«
En el acta de defunción dice que mi hijo murió a las 8.50, lo cual quiere decir que Diego estaba vivo cuando estaba con los policías», afirmó Roberto Lucena. Sospecha que « lo terminaron ahorcando» porque la causa de la muerte es asfixia por compresión en el cuello.

«¿Por
qué Diego muere a las 8.50 si el patrullero lo encontró a las 7 de la mañana? Ahí no hubo patota, lo ahorcaron. Lo único que sé es que a mi hijo lo golpearon los policías, lo tiraron los policías y por último lo mataron los policías», remarcó.

Durante la extensa reunión con
Cano, Lucena padre reclamó la detención de todos los policías que estaban esa noche en la comisaría. Consideró que «son cómplices» porque « todos taparon el asesinato».

Uno de los investigadores le dijo a este diario que la fiscalía ahondará en los elementos aportados por el padre, pero consideró que «
la declaración del testigo de identidad reservada le aportó a la causa indudable solidez».

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