7 de diciembre 2006 - 00:00

Condenaron a cinco años a Piana por mafia del oro

La Justicia condenó ayer a cinco años y seis meses de prisión al empresario Enrique Piana, tras hallarlo culpable del delito de «estafa» al Estado a través de la exportación de metales preciosos sin debida autorización. Piana, acusado de liderar la bautizada «mafia del oro», fue excarcelado a fines de 2004 y seguirá libre hasta tanto se realice un cómputo basado en el tiempo que ya pasó detenido para determinar si le corresponde volver a prisión.

Por la misma causa también fue sentenciado a tres años de cárcel el ex directivo de Casa Piana Miguel Seligmann. Resultaron absueltos, en cambio, el ex directivo de la misma firma Martín Suárez Anzorena y el despachante de aduanas Mario Grinspun.

Además, los camaristas ordenaron que se investigue si funcionarios de la Aduana pudieron haber cometido delitos, en base a denuncias de Piana y dispusieron que este organismo pague las costas del juicio en lo atinente a los dos procesados absueltos.

Los jueces Jorge Pisarenco, Carlos Schlegel y Susana Castro de Pellet Lastra entendieron en su fallo que tanto Piana como Seligmann cometieron «contrabando» al realizar «acciones que impidieron o dificultaron el control del servicio aduanero con el propósito de someter a las mercaderías a un tratamiento aduanero distinto al que les correspondía» para su exportación.

Las maniobras fueron reiteradas en un total de 364 hechos, en delitos agravados por la «presentación de documentos adulterados o falsos necesarios para cumplimentar las operaciones aduaneras de exportación». Esto se concretaba mediante permisos de embarque de la empresa American Precious Metals SA.

En sus últimas palabras ante el Tribunal, Piana admitió ser un « contrabandista» y formar parte de la «mafia del oro».

«Pato de la boda no, asesino en serie no; soy parte de la 'mafia del oro'», a la que -citando a un « gangster» que dijo haber conocido en una prisión de Estados Unidos- definió como «funcionarios públicos que se unen a empresarios privados para hacer negocios y repartirse el dinero».

  • Robo salvaje

    En esta causa, según Piana, se cumplió esa definición porque «hubo funcionarios públicos (a los que no nombró pero sí había identificado en un libro), empresarios extranjeros y argentinos, todos corruptos, que salvajemente robaron dinero al Estado».

    «Quiero pedir perdón a mis hijos, a mi familia y a la sociedad, porque la Argentina no se merece lo que nosotros hicimos», se lamentó y remató: «No está bien cagarse en todos».

    Piana pasó cinco años y seis meses detenido en Estados Unidos a raíz de un pedidode extradición argentino, lapso en el cual escribió un libro donde detalló todos los ilícitos cometidos en calidad de «arrepentido».

    Posteriormente, fue concedida su extradición y al regresar al país pasó preso otros dos años y seis meses hasta que logró ser excarcelado.

    «Rifé 15 años de mi vida para tener un Mercedes-Benz. Me hago responsable, soy contrabandista, pero no soy el jefe de la organización», expuso.

    La defensa de Piana pidió al Tribunal que contemple los años que pasó detenido en Estados Unidos a la hora de resolver si debe o no volver a la cárcel, algo que tendrá respuesta el miércoles próximo cuando se conozcan los fundamentos del veredicto.

    La «mafia del oro» realizó exportaciones simuladas de metales preciosos a Estados Unidos y en menor medida a otros destinos para cobrar millonarios reembolsos aduaneros. En un momento la Argentina llegó a exportar más oro que Sudáfrica.

    Los empresarios declaraban exportaciones de oro y plata manufacturados cuando en realidad se trataba de metal «para fundición», que no estaba beneficiado con reintegro alguno.

    Entre julio de 1993 y febrero de 1995 por disposición del Ministerio de Economía, el metal precioso ingresaba con un bajo arancel para autoridades nacionales o entidades financieras.

    Según concluyó el tribunal, el oro era luego vendido por Casa Piana sin impuestos a exportadores que cobraban reintegros al Estado.

    La Aduana, querellante en la causa, estimó que la maniobra perjudicó al Estado en unos treinta millones de dólares estadounidenses.
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