24 de septiembre 2001 - 00:00

Cuestión judicial o de Estado

Sostenía en 1748 el barón de Montes quien en su monumental obra jurídico- filosófica «El espíritu de las leyes» que «la vida de los estados es como los de los hombres, éstos tienen el derecho de matar en los casos de defensa propia y aquéllos tienen igualmente el derecho de guerrear por su conservación», aclarando luego: «Entre los ciudadanos, el derecho natural de defensa no trae consigo el derecho al ataque y deben recurrir a los tribunales, salvo los casos momentáneos en que se vería perdido quien esperase el auxilio de las leyes. Pero en las actividades, el derecho de defensa trae consigo, muchas veces, la necesidad de atacar».

Así Montesquieu distingue el proceso a seguir ante los tribunales por un delito ocurrido dentro de un Estado y por otro lado un hecho con clara evidencia de agresión externa ya sea por integrantes de otra facción o comunidad extranjera.

Es decir que puede haber juicio respecto de los involucrados internos, pero la cuestión medular no es judicial sino esencialmente bélica entre estados.

Escenario impensable

El pueblo de EE.UU. y los países colaboradores parecen haber advertido aquella distinción, y por ello suena impensable un escenario donde el juez penal de Nueva York decida todo lo concerniente al tema y tramite una extradición a Afganistán o donde fuere para que detengan y le remitan a Bin Laden o a quien fuere por sospecharlo mentor del atentado, y/o dictara una medida cautelar para que Bush se abstenga de cualquier preparativo o acción bélica (ello independientemente de que Bush, como todo político terrenal, desee llevar agua para su molino).

Aquí se inicia el juicio a la conexión local por el atentado a la AMIA pero desde el principio -siempre respetuosos de la Justicia-todo quedó en manos de jueces federales con la pretensión de que bajo las garantías puntillosamente previstas para el imputado en el entonces flamante Código Procesal, dichos magistrados encausaran y arrestaran inclusive a los Bin Laden de esta barbarie.

Ello fue apoyado por la autopretendida ilustración de nuestros juristas y humanistas, que seguirán pidiendo Justicia para las víctimas de la AMIA, pero se rasgaron las vestiduras cuando a pocos días de la agresión, el ministro de Defensa judío intentó entrometerse aquí con algunos oficiales israelíes y habló de organizar un ataque contra las comunidades involucradas en el atentado.

Dejá tu comentario