María Julia Alsogaray, ayer en su primer día de libertad, vio postergada una declaración que debía prestar ante la Justicia en una causa por fondos reservados. Lo mismo ocurrió con Domingo Cavallo.
La abogada oficial de María Julia Alsogaray, Pamela Bisserier, quien logró la libertad de la ex funcionaria en la causa que se le sigue por fraude al Estado, cuestionó la existencia de «cárceles abarrotadas de detenidos procesados sin condena firme». Bisserier planteó que el tema no es que María Julia Alsogaray esté en la calle, sino que es a la inversa: «Que haya una cantidad de detenidos procesados, inocentes aún porque no tienen una sentencia condenatoria firme, que no deberían estar en la cárcel».
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Así, la defensora oficial tomó postura ante las críticas surgidas por la liberación de la ex funcionaria, quien consiguió quedar en libertad luego de permanecer presa durante 21 meses acusada de presunto fraude al Estado en la contratación de una obra de remodelación de la Secretaría de Medio Ambiente.
Precisamente, al disponer la excarcelación de la ingeniera, los integrantes del tribunal consideraron que la detención de María Julia era « irrazonable», porque la calificación legal que se le había impuesto en la causa permitía que siguiera en libertad.
La defensora oficial había hecho notar que la decisión de mantener encarcelada a Alsogaray tenía razones « meramente subjetivas» ya que los jueces estaban empeñados en ignorar la presunción de inocencia de la que goza la ingeniera hasta que se dictara una sentencia condenatoria firme.
El cambio de actitud de los dos tribunales devino luego de un planteo de recusación que Alsogaray motorizó contra los jueces que le impidieron asistir al velatorio de su padre.
El Tribunal 6 cuyos jueces originales eran José Martínez Sobrino y María del Carmen Roqueta, siempre había tenido con Alsogaray actitudes cambiantes. Sucedió con visitas dispuestas para ver a su padre con un cuadro de salud grave. Al principio eran fluidas, pero después ese tribunal decidió autorizarlas cada 25 días y dos horas por la mañana. María Julia se quejó y logró que la resolución quedara sin efecto. Incluso tuvo una audiencia personal con los jueces donde contó la extrema sensibilidad que provocaba en ella la situación de enfermedad de su padre.
Ese tribunal sostuvo que «dado el régimen de prisión preventiva que rige su situación en ese proceso, no corresponde otorgar la autorización para nuevas visitas hasta tanto se produzca el deceso de Alvaro Alsogaray».
Esa postura arbitraria y mortificante rebeló a la ingeniera contra los jueces a los que recusó. En su reemplazo fueron designados María Cristina Bértola, Guillermo Gordo y Guillermo Madueño, quienes consideraron que la « limitación de la libertad del personal durante el proceso desvirtúa la naturaleza cautelar de la prisión preventiva, al convertirla en una pena anticipada». Con esos argumentos decidieron su excarcelación.
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