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Embargo por juicio comercial impide llegada de buque inglés
El general Charles Guthrie se reunirá a solas con el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, y con el titular del Estado Mayor Conjunto, general Juan Carlos Mugnolo, el viernes por la mañana, en el Edificio Libertador. Desde Londres pidió que las conversaciones se desarrollaran a «agenda abierta», en la jerga de la burocracia del Estado equivale a adentrarse en los asuntos espinosos de la relación bilateral.
López Murphy estrenará funciones de diplomático con el uniformado inglés, pues hasta ahora el Palacio San Martín sólo cumplió con la formalidad de girar los escritos del entuerto judicial a la Embajada del Reino Unido.
Todo comenzó con un fallo pronunciado a fines de setiembre por el juez José Tresguerras a cargo del Tribunal Civil Comercial Federal N° 2 que ordenó el embargo de bienes del Estado británico en un pleito entablado por productores de papa de Balcarce. La cancillería británica recomendó que se eviten las visitas de naves y aeronaves a la Argentina.
El encargado de negocios Dominic Asquith, quien hasta la llegada de Cristopher cubría las funciones de embajador, lo puso al tanto del último escrito firmado y presentado por él con el patrocinio del estudio Dougall. Se trata de un pedido de nulidad del proceso contra la Corona planteado ante la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial Federal. Llamó la atención en despachos de Tribunales la gravedad del párrafo esgrimido por el diplomático para justificar el trámite de nulidad y repetido tres veces en el escrito: «... Considero que comprometen la estabilidad y seguridad jurídica de las relaciones bilaterales entre estados soberanos...».
También Cristopher tomó conocimiento del presunto incidente entre un helicóptero de la marina británica y el pesquero argentino Centurión del Atlántico que estaba en faena de captura en aguas territoriales de nuestro país.
El comunicado de la Prefectura Naval describiendo los hechos llegó al despacho de la ministra Silvia Merega a cargo de la Dirección Malvinas y se inició una ronda de consultas a nivel oficioso a nivel diplomático sobre las implicancias del sobrevuelo de la aeronave.
El capitán del pesquero Centurión del Atlántico había dado el alerta por radio cuando se encontraba navegando a unas 100 millas náuticas al este de la boca del estrecho de Magallanes. El contacto visual a escasa altura facilitó la identificación de la aeronave como perteneciente a la Royal Navy (armada británica). Con esos datos la Prefectura inició una investigación.
Las pesquisas también involucraron a la Armada en el análisis de los hechos. En esos gabinetes se determinó que el helicóptero en cuestión sería un Sea Lynx perteneciente al destructor HMS Iron Duke. El buque inglés iba en ruta a una exposición naval que tuvo lugar en el puerto chileno de Valparaíso entre el 2 y 4 de diciembre.


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