Gracias a un pacto UCR-PJ, Carmen Argibay conseguirá hoy el voto del Senado para convertirse en jueza de la Corte Suprema, contra los deseos de muchos ciudadanos que impugnan sus antecedentes y convicciones, y también gran parte de la Iglesia. A pesar de la polémica que desató la candidata de Néstor Kirchner por declaraciones sobre el aborto y el reconocimiento de su ateísmo, el oficialismo logró compensar la fractura de su propio bloque con la ayuda del radicalismo que, finalmente, salió a avalar la designación de la reemplazante del fallecido Guillermo López. Para evitar contratiempos, es probable que algunos senadores que se oponen se levanten de las bancas o falten a la sesión.
Carmen Argibay
Un pacto entre radicales y peronistas despejó ayer la votación de Carmen Argibay, quien recibirá la ratificación esta tarde en el Senado para cubrir la vacante que dejó en la Corte Suprema Guillermo López, uno de los animadores de la denominada « mayoría automática» menemista.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El trámite fue supervisado de cerca por Gustavo Béliz, quien visitó sorpresivamente el Congreso con la excusa de revisar el estado parlamentario de los proyectos del plan de seguridad. Quizá pretenda apropiarse de un triunfo político que no es suyo y que obedece, sobre todo, a la falta de resistencia en la oposición a la designación de Argibay. El bloque UCR, salvo excepciones, resolvió finalmente acompañar la aprobación del pliego, aun cuando el oficialismo no consiguió todas las firmas necesarias para el dictamen de mayoría, con los 7 días de antelación que exige el reglamento. La posición de la principal bancada, detrás del PJ claro, le permitirá a la escudería oficialista, que estaba dividida por esta nominación, contar con 2/3 a la hora de habilitar el tratamiento sobre tablas en la sesión que comenzará a las 10.30. Tal cual adelantó este diario, el optimismo que exhibía la semana pasada Jorge Yoma, responsable de Acuerdos, no era vano.
Por supuesto, el gesto de aval se completará con más de una decena de manos en alto del radicalismo en favor de Argibay. La actitud del bloque, que no tuvo en cuenta las objeciones por la condición de atea de la postulante así como sus polémicas declaraciones sobre el aborto, le facilitará al PJ compensar la disidencia de una cantidad similar de legisladores propios. De esta manera, Argibay colectaría 2/3 de las adhesiones en el recinto, no obstante la campaña que desplegaron en secreto varios obispos del interior.
Tampoco influyeron otros reparos sobre el origen porteño de la candidata de Néstor Kirchner que profundizará la falta de federalismo en el máximo tribunal. Tampoco pesaron en el ánimo radical que Argibay pertenezca a la misma escuela, la de Derecho Penal de la UBA, que Eugenio Zaffaroni, primera incorporación del gobierno a la Corte, y el jefe de los fiscales, Esteban Righi. Para evitar sorpresas, Miguel Angel Pichetto se ocupará de vaciar las bancas que pudieran complicar el recuento de sufragios.
• Ausencias
La cumbre de presidentes del Mercosur en Iguazú alejó de Buenos Aires a los formoseños José Mayans (PJ) y Marcela Lescano (UCR), que se inclinaban por la negativa. La justicialista Mercedes Oviedo y el jujeño Guillermo Jenefes no se dejaron ver ayer por el Congreso. Puede que sea una señal. Es probable que el radicalismo contribuya asimismo con la ausencia de otro opositor al diploma, el chubutense Norberto Massoni, vicepresidente de la Comisión de Acuerdos. Lo que parece más difícil es que falten a la sesión sus correligionarios, y especialistas en materia jurídica, Jorge Agúndez (San Luis) y Carlos Prades (Santa Cruz) que no comparten la coronación de Argibay.
Si bien de manera testimonial, los promotores de los dictámenes de minoría, por un lado, el trío peronista Eduardo Menem, Ramón Saadi y Rubén Marín, y por el otro el provincial Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta), presentarán batalla en el recinto y justificarán su rechazo.
Según los cálculos de Pichetto y Yoma, hasta ayer había una veintena de votos en contra sobre 69 integrantes del plenario (caso ideal en que asistieran todos los senadores en funciones, lo cual es improbable). En esas condiciones, al gobierno le bastarán 46 avales para ratificar el nombramiento.
A fin de eludir cualquier sufrimiento, se retirarán o faltarán directamente legisladores que pueden entorpecer el número o dejar en off side a sus jefes políticos. El gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, anticipó por radio su beneplácito por la candidatura de Argibay, lo cual podría condicionar a sus delegados senatoriales, Graciela Bär y, sobre todo, a Laura Martínez Pass de Cresto.
Dejá tu comentario