Juicios no conforman a la comunidad judía

Judiciales

«Nosotros no nos pusimos el coche bomba», explicaban ayer miembros de la comunidad judía en relación a que un juez dispuso procesar al ex presidente de la DAIA Rubén Beraja por la investigación del atentado del 18 de julio de 1994. Les es indiferente también que sumen a Hugo Anzorregui (ex titular de la SIDE) y al juez Juan José Galeano al juicio. Distinto sería que se pronunciara el gobierno sobre Irán, haciendo público el informe del fiscal Alberto Nisman (si el gobierno lo hace arriesgaría romper relaciones con Irán). Estos juicios, en cambio, los ven como una medida para conformar más desde el gobierno a la comunidad por aquella barbarie. La pregunta es: ¿se pagó para que Telleldín dijera más sobre la Trafic usada que entregó a policías ya identificados y detenidos o para que los inculpara para tener responsables que mostrar? Si es lo primero, para pagar información, están precisamente los fondos reservados de la SIDE. Si fue para reunir pruebas contra los policías, fueron engañados o malintencionados. Muchos creen que fueron engañados porque la «Operación Telleldín» habría sido realizada más por agentes que ya no están en la SIDE que por Galeano y Anzorregui. El único sector del judaísmo contento con los juicios es Memoria Activa que orienta -¡cuándo no!- Horacio Verbitsky. Claro, apoya el conformismo que usa el gobierno para calmar los reclamos. Hoy Cristina Kirchner se reúne con la comunidad judía en Nueva York. Su objetivo principal sería convencerlos de que la Argentina hace negocios con Hugo Chávez, de Venezuela, porque le conviene al país pero no significa compartir sus políticas, por caso su acercamiento a Irán. A su vez en el gobierno, en Nueva York y aquí, quiere que se aclare que la reunión allá con la dirigencia judía de EE.UU. no es por recientes problemas de antisemitismo en la Argentina sino que estaba programada mucho antes de que ocurrieran esos hechos. Más aún: dicen que siempre la comunidad judía pide entrevistas a todos los mandatarios que viajan a la reunión de la ONU. En esto los Kirchner tienen razón; en cambio en tales juicios...

La DAIA salió ayer a defender a su ex presidente Rubén Beraja tras el procesamiento dictado por el juez Ariel Lijo en el marco de lo que se ha dado en llamar la «investigación de la investigación» del peor atentado terrorista de la historia argentina. En el documento dado a conocer ayer, la entidad política de la comunidad judía argentina realiza una crítica al fracaso del Estado en cumplir la promesa de descubrir los reales responsables del ataque contra el edificio de Pasteur 633, y se solidariza con Beraja al asumir «como cuerpo colegiado» lo actuado por la dirigencia de ese entonces.

Es que se va haciendo carne en la comunidad judía que el fallo de Lijo viene a suplir la falta de difusión del informe que prepara el fiscal Alberto Nisman, en el que -se espera más que se especula- se expondrían las responsabilidades de Irán en el atentado del 18 de julio de 1994, lo que a su vez pondría al gobierno nacional en la difícil disyuntiva de romper o no relaciones diplomáticas con la República Islámica.

En tanto, también ayer la Cámara de Casación elevó a la Corte Suprema la «causa AMIA» (la original), en la que se absolvió de culpa y cargo a Carlos Telleldín, a Juan José Ribelli y a otros ex bonaerenses, fallo que fue apelado por la fiscalía y por la querella, o sea los familiares, AMIA y DAIA.

En el comunicado firmado por su Consejo Directivo, la entidad asegura que, en su carácter de representación política de la comunidad judía argentina, «desde su creación en 1935 funciona como un cuerpo colegiado que adopta sus decisiones a través del proceso democrático. Como víctima del atentado actuó desde el primer momento en su calidad de querellante, luchando por la verdad, la Justicia y el castigo a los autores materiales e intelectuales de la masacre».

En otras palabras, están diciendo que Beraja, si bien era presidente, motorizó las decisiones tomadas por la dirigencia comunitaria, de forma colectiva y por consenso o votación.

El documento distribuido ayer agrega que «el Estado nacional está obligado de manera indelegable e intransferible a investigar y castigar a los responsables de este crimen de lesa humanidad. Al día de la fecha no ha cumplido con dicha obligación». Puede leerse en este párrafo que además de buscar irregularidades en la investigación que llevaron a cabo el juez Juan José Galeano y la SIDE, sería también oportuno que el gobierno (y los anteriores, desde ya) hubieran hecho algo para hallar a quienes pusieron efectivamente la bomba y provocaron 85 víctimas fatales.

  • Críticas

    La afirmación no es casual: en el último acto recordatorio del atentado se le pidió a Néstor Kirchner que rompiera relaciones con Irán y se le formularon duras críticas. Dos días después, el Presidente respondió en un acto público (inauguraba un viaducto en San Isidro) poco menos que acusando de complicidad a los familiares en el encubrimiento del atentado. Ese fue el final del incipiente, provisorio « idilio» de la comunidad judía con Kirchner, si alguna vez lo hubo.

    La DAIA finaliza afirmando «su grave preocupación por transformar a las víctimas en victimarios, al tiempo que no se registran avances en la investigación,a más de doce años del mayor ataque terrorista de la historia argentina».

    De todos modos, es esperable también que la defensa a Beraja será confrontada por algunos grupos de familiares de las víctimas del atentado, que nunca vieron con buenos ojos el comportamiento de la dirigencia de la entidad de cara a la investigación del atentado.

    Cabe apuntar, además, que casi la totalidad de los miembros del actual Consejo Directivo de la DAIA dejarán de formar parte del mismo en noviembre próximo, cuando se renueven las autoridades de la entidad. Tanto Aldo Donzis como Abraham Kaúl, los dos candidatos que se enfrentarán en esos comicios, han dejado en claro que la renovación será absoluta, justamente para despejar cualquier vínculo con el «berajismo» de la conducción de DAIA.
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