31 de mayo 2001 - 00:00

Lavado: Di Tullio dio detalles del negocio

Lavado: Di Tullio dio detalles del negocio
El empresario inmobiliario Nicolás Di Tullio reconoció ayer haber habilitado dos cuentas en Mercado Abierto Sociedad de Bolsa, de Aldo Ducler, pero negó que haya tenido conocimiento previo de que el dinero -más de u$s 20 millones-provenía del Cartel de Juárez, organización de narcotraficantes de México que encabezaron Amado Carrillo Fuentes y Eduardo González Quirarte. Di Tullio declaró durante más de 6 horas ante el juez federal Rodolfo Canicoba Corral que ya tiene procesado y con prisión preventiva a Angel Salvia, a quien calificó como jefe del empresario marplatense. Di Tullio fue detenido en Mar del Plata el pasado lunes y trasladado de inmediato a Buenos Aires y aparece como el operador que concretó la compra de campos y casas para ese cartel mexicano.

También tiene involucrado y con falta de mérito -sin procesamiento pero vinculado a la causa-al financista Aldo Ducler, propietario de Mercado Abierto y de su banco offshore en las islas Cayman, MA Bank, por cuyas cuentas habilitadas en el Citibank de Nueva York salió su parte del dinero hacia la Argentina, unos u$s 15 millones. El resto entró por correos personales que se conocen como «mulas», que ingresaron al país vía Chile o Uruguay. Sin embargo, los funcionarios judiciales y los efectivos de la Gendarmería que investigan el caso creen que las cifras blanqueadas ascienden a varias decenas de millones de dólares.

• Denunciante

La denuncia de este caso la hizo el representante del gobierno de México, Jorge Luis Olivares Novales, aunque en sus inicios se vivió una situación controvertida con el delegado de Interpol México, Ricardo Ponce Edmonson. Los denunciados fueron -además de los ya nombrados-Domingo Di Tullio, Rosendo Miguel Lorente, Alfredo Rodríguez y Rodolfo Troilo. En la investigación aparecen involucradas las empresas Starey SA, Galamant SA, Financiera Piamontese SA, Junquera SA y Copper Finance Ltd. SA.

Di Tullio dijo que al principio «fue conectado por un argentino cuyo nombre era Jorge y como no lo convenció sobre la magnitud del negocio que después concretó, lo derivó hacia un empleado de su inmobiliaria. Sin embargo --prosiguió- el día fijado para ver los campos a comprar se apareció un mexicano que se identificó como Jorge Iñíguez, con el que recorrió unos 20 campos. Luego al concretar las operaciones, fundamentalmente al entablar negociaciones por la adquisición de Rincón Grande SA, una estancia de la familia Bordeau, aparecieron dos mexicanos más que se hicieron dueños de toda la situación».

Como este grupo le anticipó que pensaban comprar grandes extensiones de tierra y por lo tanto debían ingresar importantes sumas de dinero, Nicolás Di Tullio se conectó con Ducler, a quien conocía de antes y le debía favores personales por trabajos profesionales que no había podido pagar debido a la difícil situación financiera de su empresa inmobiliaria.
En ese punto Di Tullio contó que «Ducler aceptó intermediarle financieramente la operación pero puso un requisito fundamental: que el banco emisor del dinero hacia la Argentina sea de primera línea y esté en territorio americano», con la aparente intención de evitar operaciones de lavado.

Luego de ello, Di Tullio abrió las cuentas en Mercado Abierto pero con la sola intención de facilitarle al grupo mexicano -hasta ese momento insiste en desconocer su real identificación-un lugar para ingresar el dinero hasta tanto complete la documentación que exigen las autoridades bancarias argentinas. Luego justificó su incorporación en esas sociedades como «un favor» hacia grandes inversionistas que traen fondos al país y lo consideró como una práctica común en los negocios de inversiones de riesgo.

Las empresas y sociedades compradas o integradas parcialmente fueron Mirbet SA, sociedad que compró un inmueble en la calle Almafuerte de Mar del Plata por u$s 280.000 y luego la vendió en u$s 160.000; Estancia Rincón Grande SA, que compró el campo La Pelegrina y otras extensiones de tierra en u$s 2.300.000 y vendió en u$s 2.193.500; Hotel Tourbillón SA, que adquirió el hotel del mismo nombre a la Asociación Obrera Textil y lo vendió por la misma cantidad pero no contabilizó un sobreprecio de u$s 700.000 que se llevaron los dirigentes gremiales; Agrosudeste SA, que adquirió los equipos y accesorios agrícolas para trabajar en Rincón Grande SA.

Otros grupos de sociedades utilizadas fueron El Estribo SA, que compró un campo por u$s 1.450.000; Santa Venera SA, que adquirió inmuebles en Bahía Blanca por u$s 130.000; Estancias El Espejo SA, en las cercanías de Coronel Dorrego, que se compra subdividida en distintas parcelas.

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