Nuevo régimen para niñez abre camino a baja de edad

Judiciales

La Cámara de Diputados aprobó anoche y giró para su tratamiento al Senado el proyecto de Hilda Duhalde sobre protección de niños y adolescentes, que crea la figura de defensor de menores y redefine el Consejo Nacional que diseñará políticas para el sector. La iniciativa, que figura en el último petitorio de Juan Carlos Blumberg, fue tomada como propia por el gobierno de Néstor Kirchner, según anunció el ministro de Justicia, Horacio Rosatti.

Esta decisión desató una protesta de la Cámara alta, de lo cual se informa por separado, donde se había acordado un dictamen único para derogar el Patronato de la Infancia e implementar un nuevo régimen para la niñez. El antagonismo entre los textos de la ex primera dama y del Senado deja abierta la incógnita sobre cuál será el que se convierta, finalmente, en ley, salvo que Kirchner domestique el Congreso una vez más e imponga su criterio, sea o no avalando a su ministro de Justicia.

En la otra ala del Poder Legislativo, además de gran parte de la UCR y los transversales, intentaron ayer conseguir quórum en vano varios PJ, entre ellos, Rubén Marín, Liliana Negre de Alonso, Ramón Saadi, Marita Perceval y Azucena Paz, a fin de consagrar la inquietud senatorial.

• Discusión de fondo

El proyecto sobre menores cobró una envergadura mediática, y no sólo porque la impulsa el padre de Axel (en base al uso de niños y adolescentes por parte de organizaciones delictivas, ya que son inimputables), sino porque su aprobación servirá para descongelar la discusión de fondo sobre la rebaja de la edad de imputabilidad de 18 a 16 años, tal cual reclamó Blumberg en su primera demanda al Parlamento.

El tratamiento en el recinto -frustrado desde el comienzo en la Cámara alta pero que avanzaba en la otra ala-se produjo a poco más de 24 horas del trágico episodio en el cual un joven de 15 años mató a balazos a 3 compañeros de colegio, en la localidad bonaerense de Carmen de Patagones. Sin mencionar al PEN,
los diputados -que iniciaron la deliberación con un minuto de silencio en homenaje de las jóvenes víctimas-no pasaron por alto la disputa bicameral. Hilda Duhalde intervino para hablar de que «asistimos a un diálogo de sordos. Lo aprobamos dos veces y el Senado no lo trató porque incluía un capítulo de baja de imputabilidad». «No creo que haya que consensuar con la Cámara alta y aquí no nos hablaron; los senadores se reunieron, aunque no consiguieron quórum», disparó.

La duhaldista
Silvia Martínez, titular de la Comisión de Familia, recordó que «a esta cámara y al Congreso les resulta más fácil sancionar con disidencias leyes económicas que las sociales». Adolfo Rodríguez Saá, a título personal, subrayó la unanimidad que se había conseguido en Senadores y la contrapuso con los 4 dictámenes de comisión que dejaron al desnudo las desavenencias respecto del paper de Chiche Duhalde. «Organizaciones especializadas me dijeron que este proyecto que estamos tratando es medieval y el otro, el de la Cámara alta, es posmoderno. ¿Por qué no privilegiamos el acuerdo sobre una iniciativa mejor?», reflexionó el sanluiseño.

Eduardo Camaño
salió a cruzar con diplomacia al justicialista disidente, que gerencia el Interbloque Provincias Unidas. «Cuando este proyecto se apruebe será girado al Senado, que puede hacerlo suyo o incorporar las modificaciones e insistir con 2/3. Si el Senado tiene un proyecto tan bueno, seguro que va a salir ése, señor diputado», ironizó el presidente de la Cámara baja.

El radical
Luis Molinari Romero suscribió los dichos de Rodríguez Saá y señaló que «el Congreso no puede vivir una pulseada entre dos cámaras, pues vamos a convalidar a los comunicadores que no le dan importancia a esta iniciativa». «Es absolutamente que esta sesión pase a un cuarto intermedio para hacer un trabajo en conjunto con el Senado, con el objetivo de zanjar las diferencias», planteó el cordobés.

Cynthia Hernández
, espada de la UCR en Familia y Minoridad, ya había deslizado susceptibilidades porque «debería haberse alcanzado un dictamen único» y advertir que «no se dejó ingresar a las ONG que participaron de los debates en comisión». Esas organizaciones habían respaldado la posición de la Cámara alta, lo cual abría la puerta a otra polémica.

Camaño
señaló que «los mandé a buscar y se habían ido. Pero, además, ya opinaron esas ONG porque estuvieron en las 4 comisiones donde se discutió». «Tenía entendido que no venían a debatir», replicó con celeridad la dama radical.

Hernández
defendió el dictamen de cuño UCR. « Eliminamos la posibilidad de judicializar los problemas sociales, pero no hubo voluntad del oficialismo. La Justicia sólo interviene cuando hay una vulneración de los derechos de los niños, cuando hay un delito. El dictamen de mayoría mantiene en la Justicia la competencia en las causas en que los chicos son pobres», sentenció.

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