20 de julio 2007 - 00:00

Penas de hasta 30 años por el secuestro y crimen de Facundo Azulay

José Bordón, confeso asesino del despachante de aduanas Facundo Azulay, pidió perdón a la familia de la víctima, al decir sus últimas palabras ante el tribunal.
José Bordón, confeso asesino del despachante de aduanas Facundo Azulay, pidió perdón a la familia de la víctima, al decir sus últimas palabras ante el tribunal.
Un detenido que en 2005 ordenó desde una cárcel el secuestro del despachante de aduanas Facundo Azulay, quien luego fue asesinado, fue condenado ayer a 30 años de prisión por el primer secuestro virtual que terminó hecho realidad.

Por su parte, el captor que le disparó al joven en la cabeza cuando estaba cautivo en la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, recibió una pena de 28 años, aunque los jueces entendieron que el tiro fue accidental.

Las penas fueron dictadas por el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 de San Martín, al hallar a los acusados máximos responsables de los delitos de extorsión en concurso real con secuestro extorsivo agravado, por haberse cobrado rescate, el número de intervinientes y la muerte de la víctima.

La mayor pena fue dictada contra Ramón Alejandro Godoy, de 25 años, quien el 10 de febrero de 2005 llamó a Azulay desde la cárcel de Ezeiza a su oficina del barrio porteño de San Telmo y le advirtió que tenía secuestrado a un familiar suyo y debía pagar un rescate.

En el juicio, Godoy -sindicado como el líder de la banda conocida como "Los Patones"- confesó que hizo el llamado desde un teléfono público del penal.

Al llegar al lugar que le indicaron, la villa Las Antenas de Lomas del Mirador, Azulay entregó 500 pesos que tenía encima, pero como la banda quería más dinero, lo encerraron en una casilla y el secuestro virtual se transformó en real.

Durante el juicio, se determinó que uno de los que lo capturó y encerró fue José "Pichi" Bordón, condenado a 28 años de cárcel, ya que confesó que fue quien disparó en la cabeza contra Azulay, aunque aseguró que lo hizo en forma accidental.

Esa versión, que fue desacreditada por el fiscal Pedro García y la querella durante el juicio, fue avalada ayer por los jueces, quienes al leer el fallo dijeron que la muerte fue causada "como consecuencia no querida por el autor".

Mientras Azulay estaba secuestrado, Godoy se comunicó con el socio del joven, Mario Paladino, y le pidió un rescate de 20 mil pesos, pero luego de acordar un pago de 10 mil le ordenaron que dejara el dinero en una bolsa en el barrio porteño de Mataderos.
Sin embargo, mientras Paladino llevaba el dinero, Azulay recibió un tiro en la cabeza por parte de "Pichi" Bordón, hoy de 21 años.

Los otros participantes del secuestro que recibieron condenas fueron Omar Junco, alias "Goti", (19 años de cárcel), Analía Rodríguez (17 años), Johnatan Bordón (10 años) y Johnatan Valdez (4 años).

Junco es señalado como quien secuestró al despachante de aduanas junto con Pichi, mientras que Rodríguez, esposa de Godoy, como quien recogió el dinero del rescate y lo repartió entre todos los participantes en la villa.

Mientras Azulay estaba secuestrado, se sumaron al grupo Johnatan Bordón, hermano de "Pichi", y Johnatan Valdez, éste último como "campana".

Cuando el presidente del tribunal terminó de leer la condena contra Valdez, la más baja, Godoy intentó agredirlo y ambos debieron ser separados por personal del Servicio Penitenciario Federal (SPF) que se encontraba en la sala.

Esto obligó a la suspensión de la lectura de la sentencia y a que la sala fuera desalojada.

El abogado de la querella, Eduardo Durañona, especuló que el ataque se produjo porque durante la instrucción del caso, Valdez fue el primer detenido por el caso e involucró al sus cómplices.

El resto de los imputados, Santos Ezequiel Molina, Vanina Valderrama y Adriana Soria, fueron absueltos, tal como lo había solicitado el fiscal por el beneficio de la duda, luego de ser acusados de haberle dado una feroz golpiza a la víctima y estar presentes durante el cautiverio.

Pese a que no se conocieron los fundamentos del fallo, el tribunal habría avalado la versión que en el juicio dio "Pichi" Bordón.

Dijo que después de que el disparo se le escapara, su hermano fue a buscar un remise con la excusa de que su madre estaba descompuesta, trasladaron a Facundo moribundo entre los dos por la villa y cuando el chofer llegó al lugar, Valdez lo amenazó y ordenó llevarlo al hospital Santojanni, donde murió.

Tanto la fiscalía como la querella habían desestimado esa posibilidad y coincidieron en que Azulay fue ejecutado y que Bordón no tuvo ningún escrúpulo en matarlo.