Posterga la Corte fallo sobre Moliné

Judiciales

Los conjueces que decidirán el regreso o no de Eduardo Moliné O'Connor a la Corte Suprema van a esperar hasta el martes próximo para emitir una resolución. Así planteado, parecería que existe un empecinamiento por demorar la tortuosa agonía del juez supremo. La demora tiene un sentido: un día antes de esa crucial definición, rendirá examen como aspirante a la Corte la camarista Elena Highton de Nolasco.

Los conjueces (todos presidentes de cámara) parecen haber tomado nota de este suceso. Les servirá para testear el grado de adhesión que despierta la jueza, quien recibió un «misilazo» de Estela Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo, que la acusó de haber violado el derecho de identidad de un niño.

Hay quienes suponen que la suerte de Moliné está atada al designio de la camarista. Si Highton de Nolasco atraviesa indemne el Senado, los conjueces coronarán su ascenso votando contra Moliné. Es decir, convalidando la destitución que decidió el Congreso. Una votación 5 a 4 o 7 a 2 ya no importaría, porque el ex vicepresidente de la Corte habría perdido su silla. Sólo le quedaría acudir a un tribunal internacional para que revise su situación.

Si ocurre lo contrario -que la figura de
Highton quede opacada por los cuestionamientos-, el voto tendrá, entonces, otra característica. Puede ocurrir que la presión política tenga fuerte influencia, que los conjueces decidan otra postergación y el reclamo de Moliné caiga «in abstracto» o que el destituido juez vuelva a ocupar su lugar. Es una posibilidad menor, pero nadie se anima a descartarla.

Es que Highton no termina de convencer; Carmen Argibay, tampoco; ambas han sido muy criticadas, y el Senado no quiere repetir otro caso Zaffaroni. Ayer, la Iglesia consideró que es «imprudente» el ingreso de la penalista en la Corte Suprema.

El vocero episcopal,
Guillermo Marcó, no se anduvo con vueltas: «Uno (Zaffaroni) está bien, dos es excesivo».

Este es el panorama que ayer rodeaba a los conjueces, que casi ni se molestaron en analizar la cuestión de fondos. Sólo discutieron el día que se debía votar. Al menos tres jueces querían hacerlo ayer mismo, pero triunfó la postura de postergar la decisión hasta el martes.
Claro que el argumento fue otro: «Se decidió tomar más tiempo para analizar la cuestión de fondo». Una fuente de la Corte comentó: «En realidad, no estaban todos los votos necesarios para obtener un dicta-men de mayoría, aunque lo que sí se obtuvo es el compromiso de los conjueces para definir la cuestión sí o sí el martes próximo».

• Dictamen en contra

No le será fácil a Moliné revertir la situación. El ex juez supremo tiene en contra un dictamen del procurador general Luis González Warcalde que le aconsejó a los conjueces ignorar su reclamo.

Es que
González Warcalde opinó que «ciertas resoluciones del juicio político pueden ser revisadas judicialmente», pero que Moliné «no logra demostrar que durante el juicio público que culminó con su destitución se produjeron irregularidades», como éste denunció.

Y en esa discusión están embarcados el camarista de Casación
Gustavo Wagner Mitchell, y los presidentes de las cámaras federales Julio Frondizi, de La Plata; Arturo Pérez Petit, de General Roca, Río Negro; Rodolfo Fossatti, de San Martín; Jorge Morales, de Corrientes; Alejandro Mosquera, de Córdoba, Mirta Tyden de Skanata, de Corrientes; Javier Leal de Ibarra, de Comodoro Rivadavia; y Ernesto Wayar, de Tucumán.

Los que están dispuestos a cerrarle las puertas a
Moliné hicieron circular ayer el borrador de sus votos con los fundamentos del rechazo al planteo del ex juez. Varios de ellos estaban inspirados en los argumentos del procurador.

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