3 de octubre 2006 - 00:00

Quedaron en libertad el ex juez Fraticelli y su esposa

Foto de archivo de Carlos Fraticelli.
Foto de archivo de Carlos Fraticelli.
El ex juez penal de Rufino Carlos Fraticelli y su ex esposa, Graciela Diesser, condenados por el crimen de su hija Natalia cometido en mayo del 2000, quedaron libres bajo fianza hoy, ya que la Cámara de Penal de Venado Tuerto revocó su prisión preventiva.

Al ser liberado de la Jefatura de Policía de la localidad santafesina de Melincué, Fraticelli ofreció una conferencia de prensa en la que reiteró ser inocente, aseguró que su hija se suicidó y culpó al ex gobernador Carlos Reutemann de haber utilizado a policías y funcionarios judiciales para inculparlos a ellos.

Fraticelli afirmó que su hija no fue víctima de un ataque de terceros sino que se suicidó y para fundamentar esta hipótesis citó el dictamen del primer criminalista que tuvo contacto con el cadáver, Ulises Cardozo.

Además, afirmó que "hubo una orden política impartida por el gobernador Reutemann de que el caso se debía resolver antes del 25 de mayo porque no quería en la provincia un 'Caso María Soledad' (Morales, crimen que desgastó el poder político del gobernador catamarqueño Ramón Saadi)".

"Hubo una decisión política y hubo jueces incapaces, ineptos y corruptos que cumplieron con la orden de Reutemann y le otorgaron toda la responsabilidad al entorno familiar", añadió antes de partir hacia Rufino acompañado por su actual pareja, la psicóloga social,
Norma Tejedor, con quien vivirá.

La nueva pareja de Fraticelli, Norma Tejedor, le dijo a Télam: "Vamos a luchar ahora por la absolución definitiva y vamos a continuar juntos con el mismo amor y la misma comprensión que cuando iniciamos nuestra relación".

Minutos antes había recuperado la libertad su ex esposa, Diesser, quien prefirió no tener contacto con los periodistas y salió por una puerta trasera a bordo de una camioneta 4X4.
Para acceder a la libertad, tanto el ex magistrado como su mujer pusieron a disposición de la justicia la casa en la que vivían en Rufino y donde apareció muerta Natalia, en concepto de la caución de 150 mil pesos cada uno, como muestra de que no intentarán eludir la acción de la Justicia.

Los defensores de Fraticelli, Carlos Edwards y Aurelio Cuello Murúa, y de Diesser, Héctor Supertí, habían confirmado el fallo que permitió las liberaciones.

Por tres votos contra dos, los cinco conjueces que integraron la Cámara del Crimen de Venado Tuerto para resolver el planteo de liberación presentado por las defensas, consideraron que el destituido magistrado y su esposa debían quedar libres al vencerse el plazo legal de detención sin sentencia firme establecido por los tratados internacionales a los que adhiere la Argentina.

Los camaristas no trataron la cuestión de fondo, es decir la responsabilidad de Fraticelli y Diesser en el homicidio, que es aún materia de análisis.
Es decir, los conjueces consideraron que los padres de Natalia debían quedar libres porque pasaron más de tres años y medio presos sin sentencia firme y no porque no hayan sido autores del crimen, lo que se analiza en otra instancia judicial.

La resolución dada a conocer hoy es consecuencia de un fallo dictado el 8 de agosto de este año por la Corte Suprema de Justicia, que ordenó hoy que se revise la condena a prisión perpetua dictada en el 2002 contra Fraticelli y Diesser.

El alto tribunal aceptó el planteo acerca de que existió "prejuzgamiento" por parte de dos jueces de la Cámara de Venado Tuerto que confirmaron la sentencia en la que el ex magistrado y su esposa recibieron la pena máxima.

En ese sentido, la Corte revocó la sentencia firmada por esos jueces y ordenó que el expediente vuelva a la Cámara para que se dicte un nuevo fallo, aunque el tribunal debía estar integrado por cinco conjueces porque no hay otros magistrados además de los denunciados de parcialidad.

Ante esta situación, los defensores solicitaron las libertades de ambos detenidos debido a que llevaban seis años detenidos sin sentencia firme.

El crimen de Natalia se produjo el 20 de mayo de 2000, cuando fue encontrada muerta en la habitación de su casa ubicada en San Juan 340 de la ciudad de Rufino, en la cual vivía con su padre, su madre y su hermano mayor.

Apenas fue hallado el cuerpo, sus padres dijeron que en el momento del crimen estaban durmiendo en otra habitación y que el homicidio había sido cometido por un delincuente que ingresó a robar.

Sin embargo, los investigadores determinaron que ninguno de los accesos a la casa habían sido violentados por lo que descartaron la posibilidad que el crimen haya sido cometido por un ladrón.

Los peritos establecieron que la adolescente había muerto por asfixia mecánica por sofocación, además de haber estado fuertemente medicada cuando fue hallada muerta con una bolsa plástica en la cabeza y sus manos rodeadas por un pañuelo.

El juez de Melincué que tuvo a su cargo el caso, Carlos Risso, detuvo a Diesser y a Fraticelli y los acusó del crimen, por lo que los alojó en la alcaidía que funciona en los tribunales de esa pequeña ciudad santafesina.

La defensa de los acusados argumentó durante la instrucción que Natalia se había suicidado, ya que padecía un leve retraso mental provocado por una arritmia y estaba medicada porque sufría constantes ataques de epilepsia.

Finalmente, el juez de Sentencias de Melincué, Fernando Vidal, condenó al matrimonio a la pena de prisión perpetua por el delito de "homicidio doblemente calificado por el vínculo y la alevosía", pena que fue ratificada por la Cámara de Apelaciones de Venado Tuerto.

El 1 de julio de 2002, la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe confirmó las condenas, al rechazar un recurso de queja presentado por la defensa del destituido magistrado.
Ante esta situación, el abogado defensor de Diesser, Héctor Superti, recurrió a la Corte
Suprema de la Nación.

El defensor argumentó ante la Corte que fue afectado el derecho de Diesser a ser juzgada por un "tribunal imparcial" porque dos de los tres magistrados de la Cámara de Venado Tuerto, que confirmaron la prisión perpetua -Marta Burrone de Juri y Gustavo García Méndez- fueron los mismos que ratificaron el procesamiento de la mujer.