14 de septiembre 2004 - 00:00

Renunció juez Galeano

En rigor, la renuncia de ayer del juez Juan José Galeano debió producirse mucho antes: el 25 de julio de 1994 cuando, en Olivos, luego de regresar de Venezuela, anticipó que "se van a caer de espaldas cuando se enteren quiénes hicieron el atentado a la AMIA". Por supuesto, él era la cabeza de la investigación y se entrevistaba con Carlos Menem para anunciarle sus éxitos presuntos, producto de una entrevista con un testigo protegido de origen musulmán que obviamente le habían promovido servicios de inteligencia de otro país. Demasiada facilidad en el magistrado para creer y cierta ingenuidad para suponer que podía ser protagonista en el complejo mundo del espionaje internacional. Al poco tiempo advirtió su fiasco público, no dimitió y, por el contrario, habría de persistir en una tarea de pesquisa voluntarista y casi amateur frente a una actividad profesional en la que participan y guerrean grandes potencias. Allí mismo inició su propio derrumbe, el que selló con desvíos procesales y administrativos en la investigación de la "conexión local", capítulo en el que encontró responsables y en alguna medida no supo inculpar. Nada más previsible.

Juan José Galeano
Juan José Galeano
A horas de que el Consejo de la Magistratura comenzara a analizar la posibilidad de iniciar el juicio político contra Juan José Galeano, el juez federal renunció ayer y cerró las puertas a su destitución.

Sin embargo, la dimisión del magistrado no lo libra de ser investigado en la Justicia Penal, tal como lo recomendó el Tribunal Oral Federal N° 3, que juzgó la voladura del edificio de la AMIA.

Anoche, el juez Galeano, luego de reunirse con su abogado Andrés D'Alessio, decidió redactar y enviar el texto de su renuncia a Néstor Kirchner, quien evaluaba con su ministro de Justicia, Horacio Rosatti, si la aceptaban o rechazaban.

La debacle de Galeano
-diez años al frente de la investigación del atentado terrorista-comenzó cuando en una de las audiencias se le imputó haber influido en la confesión del principal acusado del caso, Carlos Telleldín, para incriminar a los policías bonaerense a cambio del pago de $ 400 mil.

Hace dos semanas, el juez volvió a recibir un duro golpe, cuando el Tribunal Oral Federal N° 3 desechó 90 por ciento de la investigación del atentado y declaró nulas las primeras y más importantes medidas ordenadas por el juez.

Además, en su veredicto, el Tribunal lo acusó de orientar su actuación a «construir una hipótesis incriminatoria, pretendiendo atender las lógicas demandas de la sociedad, a la vez que satisfacer oscuros intereses de gobernantes inescrupulosos».

El Tribunal también entendió que «semejante cuadro de irregularidades» fue en virtud del desempeño, «cuando menos complaciente», de los fiscales de la etapa anterior.

La salida de
Galeano era poco menos que un final anunciado.

La Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura había preparado un informe de 240 páginas con el que se pretendía terminar con la carrera del magistrado y prácticamente había conseguido la adhesión de la «pata» política. Es decir, contaba con el apoyo de los diputados nacionales
Lelia Chaya y Jorge Casanovas, los senadores nacionales Miguel Pichetto y Jorge Yoma, además del representante del Ejecutivo Joaquín Darrocha (ver aparte).

• Reclamo público

Toda la comunidad judía había puesto el acento sobre el desempeño del magistrado y hasta reclamado públicamente la renuncia por su actuación en el caso. Incluso, el miércoles pasado, durante el acto en la Plaza de los Dos Congresos, fue notorio que las críticas apuntaban a acelerar el desplazamiento del magistrado.

En el gobierno también existía interés en la remoción del juez y así lograr una vacante en la Justicia Federal, un fuero que aparece como una obsesión en la agenda gubernamental
. Sobre todo luego de conseguir que el Congreso respaldara la presión que ejerció para apurar la salida de cuatro integrantes de la Corte Suprema de Justicia, tres de los cuales renunciaronantes enfrentar el juiciopolítico. El único que presentó batalla fue Eduardo Moliné O'Connor.

La decisión que tome
Kirchner sobre la renuncia de Galeano será clave para la suerte que corra un dictamen acusatorio contra el juez, que actualmente está en poder de la Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura.

Es que si el Presidente acepta su dimisión, quedará trunco un pedido de citación de esa comisión asesora para que el juez haga su descargo sobre al menos
seis irregularidades detectadas durante su investigación del ataque terrorista.

A partir de la reforma de la Constitución, el juicio político no tiene otra finalidad que la remoción del juez, por lo que la aceptación de su renuncia desactivaba todo el complejo trámite montado en el Consejo de Jueces.

No obstante, la causa contra Galeano seguirá en paralelo en el juzgado federal de Claudio Bonadío que lo investiga por el supuesto delito de encubrimiento.

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