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Un "dossier" militar complica a Firmenich
Bonadío basó gran parte de su decisión en un «dossier» de 93 carillas que fue confeccionado en julio de 1980 en la Central de Reunión de Inteligencia Militar (CRIM) del Batallón de Comunicaciones 601, que concentraba toda la información sobre la represión militar. El juez presume que ese documento fue elaborado por Inteligencia del Ejército con datos aportados por alguien de la propia cúpula de la organización guerrillera: y le apunta a Mario Firmenich.
Bonadío es el mismo juez que declaró inconstitucional las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, luego confirmada por la Sala 2 de la Cámara en lo Criminal compuesta por los camaristas Martín Irurzun y Horacio Cattani.
La causa se inició en 1998 cuando el juez comenzó a investigar la desaparición de los militantes montoneros que ingresaron al país luego del exilio.
Entre los que llegaron del exterior figuran Angel «Quique» Carbajal, ingresó al país el 5 de febrero y fue secuestrado el 21; Julio César (Facundo o Raúl) Genoud llegó el 26 de febrero y fue detenido el 27; Verónica «Cecilia» Cabilla, Mariana «Toti» Guangiroli y Ernesto Emilio Manuel «Chino» Ferré, jefe del grupo, que reingresó el 10 de febrero y fue capturado el 28. También a Miriam Antonio («Gringa» o «Lucía»), sobrina de Jorge Antonio, igual que el «Chino».
«Raúl (Ricardo) Milberg pasó la frontera el 5 de febrero y fue detenido en la misma casa en que cayeron los anteriores», según afirma el dossier de Inteligencia y suma en la lista a Ricardo «Pato» Marcos Zucker, hijo del actor Marcos Zucker, que regresó de España a comienzos del '80 y cayó en una cita el 29 de febrero.
Otras de las víctimas fueron Marta Libenson («Ana») y Matilde Adela Rodríguez de Carbajal, quien había regresado poco antes de su caída, el 29 de febrero de 1980.
El resto de los militantes montoneros que regresaron del exilio para formar parte de la contraofensiva y que desaparecieron fueron Jorge Benítez, Angel Servando Benítez, Ernesto Cardozo, Angel García Pérez, Miriam Fuerich, Horacio Campiglia y Mónica Susan Pinus de Binstock.
La investigación también comprende el crimen del matrimonio de los militantes montoneros Lucía Adela Revora de De Pedro y Carlos Guillermo, ocurrido el 11 de octubre de 1978 en una casa de Floresta. Ambos llegaron muertos al centro de detención clandestino Olimpo.
Todos ellos fueron víctimas de lo que luego se conoció como Operativo Murciélago que estableció bases en los pasos fronterizos donde se «marcaba» a los que cruzaban las fronteras y eran señalados como terroristas.
La única sobreviviente del grupo fue Silvia Tolchinsky, quien luego se casó con el hijo de un general retirado de apellido Skagliucci que trabajaba como personal civil en la Central de Inteligencia del Batallón 601. La pareja se fue a vivir a España, pero hace unos años Skagliucci fue extraditado e indagado por el juez Bonadío, quien le dictó falta de mérito.
« La contraofensiva de 1979 fue un desastre desde el comienzo hasta el final, una exhibición más del militarismo, pese a las afirmaciones guerrilleras de que lo que se preparaba era una contraofensiva popular», sostiene el escritor Richard Gillespie en su libro «Soldados de Perón». Y no se equivoca.
La primera contraofensiva, por errores de estrategia militar y diferencias en los mandos, prácticamente diezmó a la organización Montoneros. Siempre se estimó que las bajas registradas en los enfrentamientos con las Fuerzas Armadas y de seguridad en esa época fueron superiores a 70% de sus militantes. En esta operación murieron miembros de la conducción nacional y hasta el líder juvenil Jorge Gullo (hermano del ex jefe de la JP Juan Carlos Dante Gullo).
Fue tan catastrófica que en la operación Contraofensiva II, los tenientes de Montoneros resistieron y rechazaron la idea impulsada por Firmenich, Perdía y Vaca Narvaja. Hubo una división una piloteada por Rodolfo «Galimba» Galimberti y otra denominada Montonero 17 de Octubre M17, conducida por Miguel Bonasso (hoy candidato a diputado nacional de Aníbal Ibarra) y Jaime Dri.
Precisamente, lo que sostiene Bonadío en su investigación es que «los jefes montoneros eran conscientes del riesgo que se corría al ordenar el regreso al país de 15 montoneros, entre ellos dos menores, para encarar una 'contraofensiva' contra las fuerzas de seguridad a principios de la década del '80".
Y agrega que «debían haber tomados los recaudos necesarios para que sus decisiones no fueran funcionales a la estructura ilegal de represión organizada por el gobierno de las Fuerzas Armadas en el período comprendido entre 1976 y 1983».
El periodista norteamericano Martin Andersen sostiene en su libro «Dossier Secreto» que Mario Eduardo Firmenich brindó datos al Batallón 601 que derivaron en el secuestro y muerte de decenas de militantes de la organización Montoneros.
Esta hipótesis es apoyada por sobrevivientes de la organización que cuestionan que Firmenich -indultado por Carlos Menem en 1989 y hoy vive en Barcelona, España- haya sobrevivido, «mientras 30 mil compañeros siguen desaparecidos».

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