Entre todos los cuestionamientos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le hizo a la Argentina para aprobar las metas del 2022 del acuerdo de Facilidades Extendidas y flexibilizar las metas de Reservas Internacionales Netas (RIN); hubo un guiño que tranquilizó al equipo económico. Si bien Kristalina Georgieva le puso sobre la mesa a Sergio Massa la cuestión de haber lanzado un canje de deuda emitida en moneda internacional y la falta de acción sobre los subsidios a las tarifas de servicios públicos para los sectores de mayores ingresos; no puso en discusión las metas anuales de inflación prometidas para este año desde el Palacio de Hacienda. Así, al menos durante el primer semestre del año, el FMI mantendrá viva la posibilidad que el país logre el 60% de aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para este ejercicio.
Junto al cambio en la meta de divisas, el FMI mantiene la pauta de inflación anual en 60%
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Esto implica que, al menos hasta que culmine el primer semestre, el porcentaje de crecimiento de los precios que también figura como el estimado en la ley de Presupuesto Nacional para este ejercicio, se sostendrá como la válida para el Fondo; y será, por ejemplo, el dato sobre la evolución de Índice de Precios al Consumidor (IPC) que figurará en el World Economic Outlook (WEO) que el FMI publicará en abril durante la Asamblea Conjunta del FMI con el Banco Mundial (BM) de Primavera, que entre la segunda y la tercera semana de ese mes se concretará en Washington. En el primer día del evento, el organismo que maneja Kristalina Georgieva publica el WEO, donde figuran las variables económicas de cada país proyectadas para el año. El trabajo, al tener el sello de agua tanto del FMI como del BM, es tomada como válido tanto por el resto de los organismos internacionales como por el sector privado; con lo que lo que figura como proyección es la hipótesis general de trabajo para el mundo financiero y macroeconómico mundial. Luego, en el segundo evento conjunto del FMI y el Banco Mundial de octubre, las variables pueden corregirse y actualizarse. Sería entonces el momento de verificar si el 60% es válido; y se negociaría el porcentaje final. Mientras tanto, se sostiene para las partes el proyectado del Presupuesto. Durante el 2022, por ejemplo, el FMI no tomó como válido del 39% que el gobierno proyectada a comienzos de año, pero sí negoció con Massa y su equipo un 95% final, dato que se publicó en el WEO de octubre; y que finalmente coincidió con el 94% definitivo. Siguiendo esta lógica, el hecho que el Fondo coincida en que el 60% es aún lograble, representa un cierto apoyo a la estrategia del Ministerio de Economía para reducir la inflación durante este año. Y representa, junto con la flexibilización de la meta de incremento de las reservas con el FMI, quizá lo más importante que Massa obtuvo en las negociaciones del fin de semana. La meta del 60% fue además ratificada por el viceministro de Economía Gabriel Rubinstein; quién, con los datos del 6% de enero sobre la mesa, publicó un análisis donde se ratificaba el porcentaje estimado en el Presupuesto y compartido con el FMI. Aseguraba el funcionario que la velocidad de incremento anual de los precios se moderará durante el resto del 2023, y que la base casi segura de 15% de alza del primer trimestre irá moderándose desde abril en adelante. Si bien entró en zona de riesgo la posibilidad del 3% proyectado para el inicio del segundo trimestre del año, si ese nivel de alza se logra hacia comienzos del segundo semestre, el 60% es un objetivo posible. O por lo menos, defendible. Más si se sostiene en el tiempo el guiño del FMI.
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