La generación "baby boomers", en cuarentena: en qué gastan, qué aprendieron y a qué le temen

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Durante la pandemia los boomers fueron objeto de más de una preocupación. Tuvieron que cambiar hábitos, aprender de tecnología y se animaron a derribar viejos mitos.

Tienen entre 55 y 75 años. Crecieron en medio de crisis, guerras, luchas y revoluciones y se nombran asimismo como la generación del ‘60 y el ‘70, pero nacieron entre 1944 y 1965. Se los considera la generación “análoga”, que se formó escuchando radio y leyendo el diario impreso, pero no por ello son analfabetos digitales. Según The Guardian, si todos los “baby boobmers” fuera una nación soberana, sería la tercera economía más grande del mundo. En la Argentina representan el 19% de la población, y como a todos, los afectó la pandemia.

“Hay que empezar a prestar atención a este grupo de adultos”, señaló Ludmila Botta, analista de proyectos cualitativos en Ipsos Argentina, la consultora que presentó recientemente un extenso informe sobre los boomers. “No es la generación que lee sobre la bicicleta financiera de Martínez de Hoz, sino la que la vivió, y la que vivió la crisis del 2001. Pero son resilientes, porque sobrevivieron a todas”, agregó.

Los boomer se mueven sobre tres ejes fundamentales en su vida: la libertad, el deseo y el dinero. “Cuentan con más tiempo libre para realizar lo que quiere. Disponibilidad inmensa. Viven para ellos y empiezan a sentirse deseados. Tiene libertad financiera, son responsables, saben cuán invertir y cuán ahorro. Son las personas que están el poder y los CEOS”, afirmó Botta durante la presentación virtual del trabajo de Ipsos.

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Sin embargo, durante la pandemia los boomers fueron objeto de más de una preocupación. “Pasaron a integrar el colectivo de personas de riesgo, con enfermedades preexistentes. Son vulnerables. Se empezaron a sentir estigmatizados y fueron víctimas de una mirada peyorativa”, describió la analista.

“Pasaron a integrar el colectivo de personas de riesgo, con enfermedades preexistentes. Son vulnerables. Se empezaron a sentir estigmatizados y fueron víctimas de una mirada peyorativa”, describió la comunicóloga.

El informe de Ipsos reflejó que existe una mirada de triple descalificación contra los boomers.

  • Las generaciones más jóvenes los tildan de viejos obsoletos frente a las nuevas tecnologías

  • Para el Estado son vistos como como una carga impositiva.

  • Para las publicidades y marcas como viejos desactualizados, fuera del sistema que no consumen ni gastan.

Y el aislamiento obligatorio potenció todo. “Con la cuarentena pierden el eje de la libertad, sintieron que aumentó el control y la vigilancia. Para los hombres fue una pérdida de masculinidad y autonomía. Y a las mujeres, que les digan qué hacer, fue un golpe a sus propias decisiones, que creían haber ganado. Más allá que entienden por qué se tiene que quedar en casa, para no contagiarse, los afecta”, señaló.

Sin embargo, los boomers no se quedaron de brazos cruzados. Fieles a la vitalidad y pujanza necesarias para sobrepasar todos los momentos críticos del país, atravesaron un curso de virtualidad acelerada y pasaron a considerar a la tecnología como una herramienta esencial en sus vidas. Así, se readaptaron a sus trabajos al homeoffice, tomaron sus primeras clases virtuales y acortaron distancias para mantener vínculos con familia y amigos con las videoconferencias. “Encontraron en Internet un nuevo portal para disfrutar y consumir”, definió Botta.

Según Ipsos, al 58% le interesa estar al día con la tecnología aunque signifique hacer un esfuerzo y 8 de cada 10 piden ayuda para aprender. “Son mucho más tecnológicos de lo que pensamos”, dijo Botta, y lo argumentó con los datos de Ipsos:

  • 9 de cada 10 usan WhatApps más de una vez por día.
  • 54% usa Facebook diariamente.
  • El 20% navega Instagram.

A pesar de la cuarentena, los boomers no dejaron de comprar y reinventaron su forma de consumir. Focalizaron sus gastos en “viajes y entretenimiento”, “productos para la casa” y “Cuidado y bienestar”.

El estudio reveló que tuvieron que derribar los mitos de las compras online y se animaron a utilizar nuevos portales de compras digitales, como whatsapp, las redes sociales y aplicaciones de delivery. Mercado Libre fue el portal de compras online elegido. El 86% de los boomers dijo que usó en cuarentena esa web; pero también un 62% hizo compras online en tiendas de electrónica y productos del hogar y un 42% en portales de turismo.

“Sus tres ejes en la vida son libertad, deseo y dinero, pero también hay que entenderlo como una persona integral. No tienen miedo a enfermarse de Covid-19, sino de ser una carga para su familia. Ahí cambia la alimentación, fortalecen su sistema inmunológico. Dicen: ‘Me siento fuete, pero si viene le covid-19 quiere estar más fuerte’”, comentó Botta.

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En aislamiento, cambiaron sus hábitos por una alimentación saludable y más ejercicio físico, disminuyeron el consumo de noticieros, por miedo y desconfianza y privilegiaron los vínculos, mantienen los placeres y el deseo.

En aislamiento, cambiaron sus hábitos por una alimentación saludable y más ejercicio físico, disminuyeron el consumo de noticieros, por miedo y desconfianza y privilegiaron los vínculos, mantienen los placeres y el deseo.

Los boomers hoy están atravesados por dos cambios sociales: la transformación del mercado laboral, con muchas influencias de los millennials (Generación Y) y centennials (Generación Z), y el feminismo, pero no solo las mujeres. “A ellas les suma un marco de derechos y libertades. Y a ellos les quita poder, masculinidad, valor, fuerza y privilegios”, sostuvo el informe de la consultora.

“Tiene 11 veces más dinero que los millenniales y se ven como luchadores, vivaces. Tiene vitalidad y quieren seguir haciendo porque tienen ganas. Son sociables, quieren salir y tener contacto. Se sienten tecnológicos porque se adaptaron desde el televisor de tubo al Smart TV. También se siente aventureros, con ganas de innovar, de crecer, se siente útiles y estratégicos”, definió la analista.

Paula Freitor, directora del proyecto, destacó la trascendencia de los resultados el trabajo realizado en base “Esta investigación nos estimula una vez más a seguir buceando en el conocimiento permanente que implica la construcción de una comunicación efectiva con los distintos segmentos sociales. Investigar, aprender, desmitificar y conectar, es la hoja de ruta que inspira a este equipo en cada trabajo que encara”.

Para Ipsos, hay que pensar al boomer desde la uniedad, desde la diversidad. Según la OMS, hay un corrimiento de la esperanza de vida a nivel mundial. En la Argentina hace una década era 67 años y ahora 76. “Hay que dejar de pensar la edad en cómo se determina a una persona. Hay que pensar en la diversidad de deseo, de necesidad, la edad se vuelve irrelevante”, afirmó Botta.

“El desafío de comprender las transformaciones subjetivas y colectivas que atraviesan los boomers argentinos, permite el diseño de estrategias comunicacionales exitosas que puedan impactar en una generación a la que hoy casi nadie le habla correctamente”, concluyó Freitor.

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