El turismo en Bariloche suele girar alrededor de los mismos lugares, aunque hay opciones menos conocidas que permiten recorrer la ciudad sin tanto gasto o traslado. En ese grupo aparece un cerro muy cercano al centro de la ciudad que combina buenas vistas con actividades imperdibles, sin necesidad de viajar durante horas.
Esta proximidad lo convierte en un programa sencillo de organizar, sumando un atractivo adicional a un viaje que ya de por sí ofrece destinos imponentes. Aquí, la oferta clásica de la zona se integra a un entorno natural que sorprende a los viajeros que deciden conocerlo.
Cerro Viejo Guía de destinos
Este rincón patagónico cuenta con actividades ideales para el turismo en Bariloche, la cual no requiere hacer un gasto extra ni contratar guías para recorrerlo.
Guía de destinos
Dónde se ubica Cerro Viejo
El Cerro Viejo, también llamado Cerro Runge, se encuentra dentro de San Carlos de Bariloche, a pocos minutos del centro. No es un punto alejado ni escondido en la montaña, sino un cerro integrado a la ciudad, con acceso directo desde zonas urbanas.
Al estar ubicado sobre una ladera que da al lago Nahuel Huapi, ofrece vistas despejadas tanto del espejo de agua como de la ciudad. Esa cercanía hace que sea una alternativa distinta frente a otros cerros más conocidos, que suelen demandar viajes más largos o salidas organizadas.
Qué se puede hacer en Cerro Viejo
La principal atracción es su aerosilla. En pocos minutos se llega a la parte superior del cerro sin esfuerzo, lo que lo vuelve una opción cómoda para familias con niños o personas que prefieren evitar caminatas exigentes. Durante la subida se puede divisar el lago y la ciudad desde arriba, y una vez en la cima recomiendan frenar a admirar el paisaje.
Arriba existen senderos cortos que conectan distintos puntos del cerro. Son caminos simples, diseñados para contemplar el entorno más que para realizar trekking. Además, el cerro cuenta con una tirolesa de recorrido corto, una actividad puntual para quienes buscan un toque de aventura.
Además, en la parte alta funciona un parador que ofrece servicios básicos: café, chocolate caliente, sándwiches y opciones rápidas. Es un espacio funcional para realizar una pausa o merendar sin necesidad de descender inmediatamente.
Al regresar al centro de la ciudad, el panorama gastronómico se amplía. Ahí aparecen las chocolaterías de elaboración propia, donde se pueden comprar desde bombones hasta chocolate en rama o con frutos secos, recién hechos. Además, existen locales que trabajan con materias primas regionales como trucha o cordero.
La ventaja de Bariloche es su diversidad: abundan las opciones accesibles y de alta gama, permitiendo disfrutar de los sabores patagónicos sin restricciones.
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Cómo ir hasta Cerro Viejo
Llegar al Cerro Viejo es simple. Desde el centro se puede ir en auto en pocos minutos, siguiendo las calles que bordean el lago. No hay desvíos complejos ni caminos difíciles. También se puede llegar caminando si uno está alojado cerca, aunque el tramo final tiene una subida que se siente. No es largo, pero tampoco es plano.
Otra opción es el transporte público, que deja en zonas cercanas. Al estar dentro de la ciudad, no hace falta contratar excursiones ni organizar demasiado, lo que lo convierte en una salida fácil de sumar dentro de cualquier estadía en Bariloche.
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