Salta tiene muchos lugares conocidos para el turismo, pero también guarda pequeños pueblos que quedan lejos de los recorridos más tradicionales. En plena Puna, Olacapato llama la atención por la tranquilidad de sus calles y por un entorno donde predominan los salares, volcanes y montañas.
El movimiento es escaso y buena parte de sus construcciones parecen detenidas en el tiempo. La vida allí mantiene un ritmo pausado, algo que se nota apenas se empieza a caminar por una localidad pequeña, con pocos habitantes y rodeada por grandes formaciones rocosas.
Con una infraestructura que parece detenida en el tiempo, este pueblo salteño es un lugar ideal para relajarse.
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Dónde se ubica Olacapato
Olacapato pertenece al departamento Los Andes, en el extremo oeste de Salta y en plena Puna. Se encuentra a 4.090 metros sobre el nivel del mar, a unos 200 kilómetros de la capital provincial y cerca de 60 kilómetros de San Antonio de los Cobres.
El origen de su nombre no está del todo claro. Una de las versiones lo relaciona con la lengua cunza o atacameña y con la palabra "kavatur", asociada a los términos "grande" y "crecer". Es una de las explicaciones que circulan sobre un nombre cuyo significado exacto todavía genera dudas.
Qué se puede hacer en Olacapato
El pueblo se puede recorrer caminando y tiene algunos puntos que ayudan a conocer cómo es la vida en esta parte de la Puna. Entre ellos están la capilla y la plaza Tata Gorgo, inaugurada en 2021 y bautizada en homenaje a Gorgonio Quipildor, uno de los vecinos que participó en la construcción de varios edificios de la localidad.
Otra parada es la antigua estación y las vías del Ramal C14 del Ferrocarril General Belgrano. Este trazado llegó hasta Olacapato durante el avance del ferrocarril hacia la frontera con Chile y todavía atraviesa el lugar, aunque actualmente no presta servicio de pasajeros allí.
Fuera del pueblo aparecen algunos de los paisajes más característicos de la Puna. El volcán Olacapato y el Salar de Cauchari se encuentran entre los puntos cercanos, mientras que hacia otros sectores del departamento también se puede continuar hasta el Salar de Pocitos y distintos parajes de alta montaña.
Las artesanías también forman parte de la vida local. Todavía se realizan tejidos con lana de llama, entre ellos medias y gorros elaborados por habitantes del pueblo, una práctica que pasó de generación en generación y que todavía funciona como una fuente de ingresos para algunas familias.
La comida es otro aspecto para aprovechar durante la visita. En los comedores se preparan empanadas, charqui con mote, cazuela de cabrito y milanesas de llama. También aparece el achai, un postre hecho con sémola, duraznos, azúcar y pasas de uva.
Cómo ir hasta Olacapato
Desde la ciudad de Salta hay que tomar la Ruta Nacional 51, atravesar la Quebrada del Toro y continuar hasta San Antonio de los Cobres. Desde allí se sigue hacia el oeste por la misma ruta hasta Olacapato. Son alrededor de 200 kilómetros en total y el último tramo atraviesa terreno de alta montaña, donde el viento, la nieve o el hielo pueden modificar las condiciones del camino.
Para quienes no viajen en auto, hay micros que conectan la Terminal de Salta con San Antonio de los Cobres. Una vez allí, los cerca de 60 kilómetros restantes pueden completarse en taxi o remís. El tren no funciona como alternativa para este trayecto, ya que la estación de Olacapato no cuenta con servicios de pasajeros.