Una limpieza adecuada antes y después de cada encuentro garantiza mejor sabor, menor humo y mayor vida útil del equipo de cocción.
Comer un asado con amigos o familia es algo muy gratificante. Cada familia tiene su ritual para preparar la parrilla, sin embargo hay métodos que se repiten en patios y quinchos: frotar un corcho natural sobre la parrilla caliente antes de colocar la carne.
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La razón por la cual esto sucede es que, el corcho, por su textura porosa y su resistencia al calor moderado, arrastra suciedad superficial y reduce la posibilidad de que los cortes se adhieran a las varillas.
Algo a tener en cuenta es que este procedimiento no reemplaza una limpieza profunda.
Hierro - Asado banderita 2
Cómo es el truco del corcho para limpiar la parrilla
El procedimiento no requiere herramientas complejas ni inversión adicional.
Primero se enciende el fuego y se deja que la estructura metálica tome temperatura.
Cuando las varillas están calientes y no hay fuego alto, se pasa el corcho natural de manera firme sobre toda la superficie (lo que permite desprender residuos pegados de preparaciones anteriores).
Luego se retiran los restos con un trapo seco o papel absorbente.
La clave del éxito es usar exclusivamente un corcho de origen natural.
Algunos asadores le suman un paso extra para más satisfacción: pasar medio limón para aportar frescura y colaborar con el desengrasado.
Más allá de este proceso, es importante no saltar el paso previo de limpiar la parrilla con un cepillo de acero, cuando la suciedad es excesiva.
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Cómo limpiar la parrilla después del asado
Una vez finalizada la comida, la limpieza posterior define la durabilidad del hierro y el sabor de futuras preparaciones.
Para eso es importante retirar restos de grasa y comida cuando la parrilla aún conserva temperatura, facilita el desprendimiento y evita acumulaciones difíciles de remover al día siguiente.
La regularidad en el mantenimiento reduce la formación de capas de grasa carbonizada, que alteran el gusto de la carne y generan humo excesivo en encendidos posteriores (la limpieza frecuente evita tener que hacer un lavado constante).
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