Ubicado en el partido de Lobos, a tan sólo 113 kilómetros de Capital Federal, un inmenso e imponente castillo francés del siglo XVIII invita a adentrarse en la aventura del ecoturismo. Se trata de La Candelaria, una magnífica estancia que desde 1994 está abierta al público y que conserva intacto un palacio lleno de mitos, leyendas e historias de amor. Se destaca además, la impronta del paisajista Carlos Thays en sus jardines.
Escapada en San Valentín: visita romántica al castillo La Candelaria
Emplazada en un entorno de ensueño, la estancia ofrece desde actividades de bienestar y relajación hasta gastronomía local de primer nivel. Alojarse en su castillo francés es una experiencia encantadora.
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Pasar un fin de semana allí, o bien un día de campo, puede ser una opción refrescante y transformadora para quienes necesitan de una micro escapada. Familias, parejas, amigos, y hasta para planes con uno mismo, son ideales para vivir esta experiencia.
“Hoy en la estancia ofrecemos diferentes tipos de actividades de wellness, meditación, relajación con cuencos tibetanos y meditaciones”, explicó Paloma Rocha, Gerente General de La Candelaria. Pero no sólo se proponen actividades de bienestar físico y mental. También hay propuestas para adentrarse en el corazón del campo, como la posibilidad de ordeñar a Cósmica, una vaca que vive allí y donde se enseña desde el ordeñe manual hasta con máquinas y un repaso por la historia de la raza holando-argentina.
La estancia está conformada por un predio de 100 hectáreas de bosques y parques diseñados por el famoso paisajista Carlos Thays. De hecho, se ofrece un tour botánico donde se cuenta la relación de Thays con La Candelaria y su fenomenal trabajo. Allí hay todo tipo de especies vegetales, como araucarias, palmeras, cipreses, además de estatuas, glorietas y pequeños puentes. Llevarse zapatillas es una obligación para poder caminar por el predio libremente y “perderse” por sus bosques. Sábados, domingos y martes también se da una charla histórica en el castillo. Es una actividad imperdible para conocer mejor los secretos de la estancia.
Además, hay cancha de tenis, voley, fútbol, pool y ping pong. La estancia cuenta también con una pileta al aire libre.
En cuanto a la gastronomía, las propuestas brillan. “Quinto Chukker ofrece una propuesta a la carta para atraer también al público local, como vecinos de Lobos, Roque Pérez y Cañuelas que quieran ir a almorzar, tomar el té o cenar. Allí, se producen platos con productos sustentables y de temporada. Además trabajamos mucho con huertas locales y el concepto de economía circular”, agregó Rocha.
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