El primer paso para tener una salud impecable, es seguir una dieta que te provea de una alimentación completa y nutritiva. Ante este hecho, los especialistas en nutrición recomiendan determinados alimentos por sus propiedades y beneficios.
Varios nutricionistas la recomiendan por sus beneficios frente a enfermedades crónicas y difíciles de tratar.
Esta fruta ayuda a prevenir enfermedades crónicas, como la diabetes y el cáncer.
El primer paso para tener una salud impecable, es seguir una dieta que te provea de una alimentación completa y nutritiva. Ante este hecho, los especialistas en nutrición recomiendan determinados alimentos por sus propiedades y beneficios.
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En este sentido, la manzana verde es una gran aliada para la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer y otras. La clave está en su composición química y el efecto que ella tiene en el cuerpo humano.
La manzana verde aporta varios componentes químicos interesantes. Empezando por la fibra soluble llamada pectina, que la caracteriza y promueve una mejor digestión para quien la consume. Este componente ayuda a controlar la azúcar en sangre y el colesterol. También es un regulador natural del tránsito intestinal.
Además es baja en calorías y tiene antioxidantes, como la Vitamina C, que refuerza el sistema inmune; y flavonoides, que ayuda con el estrés oxidativo. Aunque en pequeñas cantidades, también aporta Vitamina A y B, sumamente importantes para una buena salud dermatológica.
También provee de Potasio y Boro, por lo que es beneficiosa para los huesos. Muchos nutricionistas recomiendan comer una manzana verde en ayunas, ya que proporciona nutrientes muy importantes para iniciar el día y favorece a la salud bucal por su textura crujiente, que surte un tipo de efecto limpiador.
Otro de los beneficios impacta en el rendimiento cognitivo, dado que mejora la concentración y la memoria.
Nutricionistas recomiendan esta forma de consumir manzana verde por la practicidad. Algunas personas pueden no encontrar agradable su sabor más bien neutro o su textura crujiente, por lo que esta opción es más que adaptable al tratarse de una bebida. Además, de esta forma ayuda a controlar determinados factores que se asocian al hígado graso como el exceso de lípidos o la resistencia a la insulina.
Para preparar esta infusión, se debe lavar la fruta de forma adecuada y cortarla en rodajas finas. Por otro lado, hervir una taza de agua y dejar las rodajas de manzana infusionar por 5 o 10 minutos. Algunos recomiendan añadir canela o miel. Antes de consumir, se debe colar la infusión y la temperatura ideal es tibia.
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