El nombre del chef Raúl Zorrilla Porta tiene peso propio cuando se habla de cocina peruana en Buenos Aires. A sus 34 años, consolidó un verdadero circuito foodie en el Abasto con tres locales, entre ellos Grau Cebichería, una cocina de mar con la esencia de las costas del Perú. Con 4,6 puntos en Google y una clientela que crece semana a semana, el proyecto se posiciona entre los favoritos por su equilibrio entre precio y calidad: el ticket promedio ronda los $25.000 por persona.
La cebichería del Abasto que puntea entre las favoritas según las reviews de Google
A poco de cumplir su primer año desde su apertura en marzo, Grau Cebichería se consolida como una de las propuestas más elegidas de la zona. Con 4,6 puntos en Google, el local del chef y emprendedor Raúl Zorrilla está en el ranking de los más buscados por su relación precio-calidad.
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Producto fresco del Atlántico argentino y sazón peruana sin concesiones, la fórmula que posicionó a Grau entre los favoritos del circuito gastronómico porteño.
En el mismo barrio, Zorrilla lidera además Tori Chipchi, su pollería de impronta urbana, y el renovado Kamay Casa Gardel, donde la cocina criolla dialoga con la fusión nikkei. Tres conceptos distintos que elevan la vara del circuito local y demuestran que ya no hace falta ir a Palermo para vivir una experiencia peruana de alto nivel.
Desde su apertura en marzo de 2025, Grau se distinguió por una fórmula clara: producto fresco, porciones generosas y sazón peruana auténtica. El salón, amplio y luminoso, con capacidad para más de 80 personas y cocina abierta, acompaña una experiencia dinámica donde el comensal no solo come, sino que participa.
Uno de los grandes diferenciales es la exhibición de pescados enteros en una pecera refrigerada. Lenguado, mero, chernia, truchón o corvina —según temporada— llegan desde el Atlántico argentino, principalmente de San Clemente. El cliente puede elegir su pieza y decidir cómo disfrutarla: ceviche, tiradito, sudado, chicharrón o a la parrilla. Un formato habitual en Perú, todavía poco explorado en Buenos Aires.
La carta despliega secciones con identidad marcada. Los cebiches, verdaderos pilares del menú, van desde el clásico hasta el celebrado Las Casuarinas, con pulpo, calamar, chipirones y pesca blanca en emulsión de vieiras. Entre los platos calientes, sobresalen el Tacu Tacu a lo Macho, con salsa intensa de ajíes peruanos y mariscos; el Pescado a lo Betty, mero frito con mariscos a la parrilla; el risotto en tinta de calamar con langostinos grillados y la quinua atamalada con langostinos ahumados.
Las sopas también tienen protagonismo: chupes cremosos de langostinos, vieiras o pescado, el reconfortante sudado de pescado entero y el potente parihuelón, con mix de mariscos y una base marcada por ají amarillo, panka y cerveza, ligeramente picante. Sabores reconocibles, pero con una vuelta de rosca y el sello personal de Zorrilla, que imprime carácter en cada receta.
Producto fresco e identidad peruana y precios competitivos
De martes a viernes, de 12 a 16 h, ofrecen un menú del día con entrada, principal y bebida a $13.000, una propuesta competitiva que refuerza su perfil popular-premium sin resignar calidad.
La carta de bebidas acompaña con limonadas infusionadas y cócteles de autor, como el Callao, que combina gin, cordial de remolacha y frutilla, aloe vera y soda de jengibre.
Con casi un año de recorrido, Grau es hoy una dirección consolidada en el Abasto, donde la frescura del mar argentino se cruza con la intensidad de la cocina costera peruana bajo la firma de Zorrilla. Abre de martes a domingo, de 12 a 00 h, y confirma que el circuito gastronómico porteño sigue expandiendo sus fronteras.
Dirección: Guardia Vieja 3372, Abasto.
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