El frente costero norte de Mar del Plata constituye un punto turístico con identidad propia del veraneo bonaerense. Son casi tres kilómetros de playas generadas a partir de obras de infraestructura pública, especialmente mediante la instalación de espigones en “T”, que permitieron contener la erosión marina y ampliar la superficie de arena disponible, un detalle característico de esta zona playera.
Por qué dicen que las playas del norte de Mar del Plata son las mejores y en qué se destacan
Descubrí espacios con mayor disponibilidad de arena en relación a las zonas más concurridas.
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La zona de General Pueyrredon con menor ocupación para disfrutar de la tranquilidad del mar.
Este proceso dio lugar a espacios más extensos, con menor densidad de ocupación y mayor distancia entre los visitantes. La acumulación de carpas, sombrillas y mantas suele generar un despliegue con dificultad para acceder al mar.
Es por eso, que la baja presencia de balnearios concesionados amplía el uso del espacio público y reduce la presión sobre la franja costera. Ahí es donde entra en juego la zona norte de la Feliz, que cuenta con gran sponibilidad de estacionamiento sobre la avenida Félix Camet.
Conocé las playas más tranquilas de Mar del Plata
La zona por excelencia es la comprendida entre Avenida Constitución y el Parque Camet. Camet Norte esta situada en el kilómetro 494 de la Ruta Nacional 11, al sudeste de la Ciudad de Buenos Aires y al norte de Santa Clara del Mar, de la cual la separa el arroyo Los Patos.
El lugar cuenta con amplias playas de acantilados, agrestes y recortadas, abiertas al mar, que invitan a disfrutar de un entorno natural y sereno. En cuanto a la parte residencial las viviendas son de madera y piedra, con ventanales, decks y terrazas de distintos colores que resaltan en el paisaje.
La calma que distingue a este sector también se traslada a su estructura económica. Los valores de los servicios resultan más competitivos frente a otras zonas tradicionales de la ciudad, lo que permite sostener niveles de demanda sin saturación. En el plano gastronómico, la propuesta es acotada, pero funcional. Los paradores combinan consumo diurno con una oferta que extiende la permanencia, apoyada en promociones horarias.
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