Presiones y hostigamiento que terminaron con el desplazamiento sin sumario de cinco gerentes de la línea de compras de Nucleoeléctrica (NASA), que no querían actuar por fuera de lo que indica el protocolo para realizar contrataciones; su posterior reemplazo por personas no idóneas (al estilo de sale un ingeniero, entra un contador); la “colonización” de la Gerencia de Compras; la denuncia ante la Comisión de Integridad de NASA por dos contratos con presuntos sobreprecios; la instauración de un “clima de terror” para todos aquellos que no acatasen las órdenes de Demian Reidel y su equipo liderado por el periodista Hernán Pantuso y el ingeniero Marcelo Famá, y el avance de una auditoría interna sobre todos y cada uno de los contratos desde que asumió el físico, que forma parte del círculo íntimo del presidente Javier Milei, hasta su renuncia.
Sobreprecios y "clima de terror": acusan a Demian Reidel de hostigar a gerentes de Nucleoeléctrica para direccionar contrataciones
Tras la salida del asesor de Javier Milei, envuelto en un escándalo de sobreprecios, gerentes y personal de planta de la empresa se refirieron al sistema montado, basado en aprietes, para seleccionar proveedores a dedo. Apunta a sus alfiles: el periodista Hernán Pantuso y el ingeniero Marcelo Famá.
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Javier Milei y Demian Reidel. El exdirector de Nucleoeléctrica, envuelto en polémicas.
Estos son algunos de los elementos que mencionaron las diez fuentes calificadas dentro de Nucleoeléctrica a las que consultó Ámbito. Aunque todos coincidieron en la frase “esto no se vio nunca”, una de las fuentes fue mucho más allá en su descripción: “Reidel y su gente armaron un grupo que vino a Nucleoeléctrica a intentar hacer caja tanto por medio de licitaciones como con la plata de NASA, que era colocada en fondos (de inversión) para hacer dinero. Cuando llegaron, estuvieron un par de meses tratando de ver si los gerentes que estaban en la línea de pagos y de compras eran permeables. Querían ver si podían contar con ellos para llevar a cabo compras direccionadas y con sobreprecios. Cuando esos gerentes plantearon diferencias, porque no querían quedar envueltos en ningún tipo de escándalos, directamente los echaron para poner gente de ellos”.
En su breve carrera política, Reidel ya puede jactarse de haber experimentado, en primera persona, las mieles y las agrias sensaciones del universo que le rodea. El endiosamiento y la demonización. Pasó de ser propuesto para recibir, en un futuro mediato, el Nobel de Economía en conjunto con Milei a tener que apurar su salida de Nucleoeléctrica, empujado por denuncias que amenazan con operar un efecto dominó.
Hasta el momento, las sospechas están puestas sobre un contrato con un sobreprecio de 140 por ciento para el servicio de limpieza, y sobre un sistema de gestión administrativo valuado en 7 millones de dólares, lo cual representa un 1066,7% más que el software ya utilizado y que cumple las mismas funciones. La primera denuncia fue motorizada por el gerente de planta de Atucha I y II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, mientras que la segunda fue impulsada por ATE, por medio del ingeniero y delegado en NASA, Ernesto Simionato.
Ahora, mientras se desarrolla una auditoría interna que evaluará cada una de las operaciones que llevó adelante el equipo que condujo Reidel, con el ojo puesto fundamentalmente sobre los exgerentes Marcelo Famá y Hernán Pantuso, Ámbito accedió a numerosos testimonios de empleados de Nucleoeléctrica que relataron desde presiones a gerentes de carrera para que se avance en operaciones en las que estaban en desacuerdo por no respetar el protocolo hasta la puesta en peligro de aquello que en Nucleoeléctrica se conoce como “cultura de seguridad nuclear”.
Una particularidad: varias de las fuentes precisaron que, dentro del actual gobierno, con los directorios que precedieron a Reidel trabajaron con total normalidad. Las rarezas e irregularidades aparecieron durante el tiempo que el físico estuvo al frente de NASA, dijeron.
Consultado por Ámbito, el directorio de Nucleoeléctrica eligió no brindar respuestas.
El principio del fin
Según pudo reconstruir Ámbito, el momento en que la tensión interna comenzó a escalar fue en agosto de 2025, cuando se estaba llevando a cabo una auditoría a menos de tres meses de la asunción de Reidel. En ella se le preguntaba a los trabajadores jerárquicos de Nucleoeléctrica por situaciones a mejorar. Acto seguido, comenzaron a contar lo que estaban viendo y viviendo. Desde el llamativo nombramiento de un periodista de extracción sciolista (Pantuso) en un cargo que naturalmente desempeñan ingenieros, a la presión sobre gerentes que hacían observaciones respecto de procesos de compra que el equipo de Reidel, según afirmaron, quería imponer sí o sí.
“Inicialmente, se trataba de situaciones en las cuales Pantuso decidía unilateralmente no pagar a las compañías, tratando de estirar los pagos lo más posible porque la plata estaba invertida en fondos de inversión. El objetivo de esa especie de auditoría era, a partir de consultar a quienes tenían mucha experiencia de planta, buscar una manera de que los nuevos procesos que querían implementar no afecten la operatividad de la planta, que era lo que estaba pasando. Básicamente, repuestos que no llegaban, servicios que no se contrataban a tiempo, etcétera”, relató un ingeniero con más de 20 años de antigüedad en NASA.
Otra fuente calificada contó que tardaron “alrededor de tres o cuatro meses hasta que entendieron cómo funcionaba el circuito de contrataciones y pagos, y ahí tomaron la decisión de echar sin sumario a los gerentes de carrera y se quedaron con esas gerencias para hacer negocios. Fue algo brutal. Llegaron a ir con pedidos de compras insólitos, que cuando uno de los gerentes las observaba lo tomaban a mal y comenzaba la presión, a pesar de que quedaban expuestos porque se trataba de técnicos que conocían aquello de lo que hablaban”.
Todos coinciden en que Famá, a pesar de su formación, “era un títere de Pantuso”, y que ambos respondían directamente a Reidel. A esto, un ingeniero, que asegura haber padecido en persona las presiones de Pantuso, agrega que este ”era alguien autoritario que si no le rendías pleitesía ponía, por ejemplo, a un contador en el lugar que ocupaba un ingeniero. Todos nos dimos cuenta hasta dónde podían llegar cuando Pantuso pidió que le bloquearan el ingreso a (Martín) Reina y a (Gabriel) Blejer, porque habían colaborado con esta especie de auditoría . Entonces, eso ya fue imposible de contener y se redactó lo que Nolasco elevó al Comité de Integridad”.
Fuentes calificadas dentro de Nucleoeléctrica señalaron que todas las alarmas se encendieron en septiembre de 2025 cuando, luego de que se negasen a realizar contrataciones que consideraban irregulares, fueron echados cinco gerentes de línea (cuatro de ellos tenían 20 años de antigüedad) sin que se abriera sumario alguno. Eran gerentes de áreas clave, como Finanzas, Sistemas, Compras, Legales y Logística.
Sin embargo, la bomba fue detonada el 5 de enero cuando la Comisión de Integridad de NASA recibió la denuncia por sobreprecios presentada por el mencionado Nolasco.
El ingeniero Ernesto Simionato, delegado de ATE en Nucleoeléctrica, contó, en diálogo con Ámbito, que, durante esos días de tensión extrema, vio a Reidel “enojadísimo debido a que el vicepresidente de la compañía imputa a Famá y Pantuso, puestos por el mismo Reidel, por lo que este lo acusa de corporativista por apoyar la denuncia del ingeniero Nolasco”.
Una anomalía que suele pasar desapercibida: el de Reidel fue el cuarto Directorio de NASA en apenas dos años de Gobierno, toda una rareza en un área técnica, más aún si se tiene en cuenta que, desplazado el exjefe de asesores de Milei, se nombró el quinto Directorio.
Simionato admitió que está reclamando que la presentación no quede solo en una investigación administrativa que se olvidará con la salida de Reidel, sino que se haga una demanda judicial.
Un sistema
En la presentación de Nolasco, que publica en exclusiva Ámbito, se hace hincapié en las presiones de Hernán Pantuso sobre Camila Marina, administradora del Contrato de Limpieza, para que aprobase el contrato con LX Argentina.
Nolasco expuso su hallazgo a la hora de reforzar su sospecha sobre que se estaban abriendo licitaciones a medida: “Merece una consideración aparte la llamada ‘nueva forma de contratación que implementó NASA (Requisitos de Admisibilidad, Matriz, etc.)’. En el presente caso se debe evaluar si los requisitos adicionales establecidos no significan barreras de ingresos de oferentes o direccionamiento a un reducido número de los mismos, en detrimento de una mayor amplitud de oferentes que brinden el servicio en forma satisfactoria´”.
El gerente de Atucha I y II subraya las visitas que Pantuso le envió a Marina el 26 de diciembre de 2025: “Ese mismo día, a las 10:00 hs., Camila Marina recibe en su oficina (sin acuerdo previo) la visita de Ariel Borgnia, Alejandra Magñe y Gastón Nardi, quienes manifiestan su objetivo de auditar, por instrucción de Hernán Pantuso, el contrato vigente del Servicio de Limpieza brindado por Claryty”. La visita duró cuatro horas.
Para que se entienda: Nolasco asevera que el grupo compuesto por Borgnia, Magñe y Nardi, pertenecientes a una Gerencia sin competencia en la auditoría de contratos y procesos, y con dependencia directa de Pantuso, “se atribuyó funciones que no le son propias, lo cual podría interpretarse como un accionar intimidatorio hacia el área y hacia la persona responsable de la Administración del Contrato (Camila Marina), en medio de un proceso de evaluación y exigencia de una oferta que podría conllevar al cambio del proveedor del contrato actual y al reconocimiento de un costo de más del doble del actual”. El contrato es el de LX Argentina, que registra un sobreprecio de 140 por ciento.
Una actitud similar a la de Pantuso tuvo, según la presentación de Nolasco, Famá. En su caso fue señalado por ordenar que se revise el Análisis Económico realizado en torno de las ofertas. “Alejandro Sandá-cuenta Nolasco- nos comunicó el interés de Marcelo Famá en que el mencionado Análisis se realice considerando sólo las 3 ofertas que llegaron a la última instancia, sin hacer referencia al costo del servicio actual ni el monto estimado oportunamente en SAP. Lo solicitado implicaría desconocer un procedimiento habitual aplicado tanto en la NASA como en cualquier empresa u organismo, ya sea estatal o privado, en el que, durante un proceso de evaluación económica de ofertas, el costo vigente constituye siempre un elemento fundamental del análisis, especialmente cuando el servicio en cuestión se presta de manera satisfactoria. De esta manera lo que se estaría solicitando es aceptar las tres propuestas económicas, en cuyo caso sería adjudicado el proveedor LX Argentina S.A.”.
A todo esto, se suma el intento de despido sin justificación de los mencionados Martín Reina y Gabriel Blejer mediante la Resolución Nº 93 de 2025. La narración de Nolasco identifica las causas de fondo: “La información brindada indicó que habiéndose analizado los mismos, concluyeron que ambos quedarían exentos de culpa y cargo, aunque no informó aún la fecha de finalización del trámite y la suspensión precautoria dispuesta. Asimismo, se nos solicitó elaborar propuestas de modificación organizativa con el objetivo de evitar la participación de los trabajadores mencionados en los procesos de contratación de servicios. A mi entender, esta instrucción revela la verdadera intención que subyace al frustrado intento inicial de despido sin causa y al posterior inicio del referido sumario administrativo, circunstancia que, amerita ser debidamente investigada. Cabe citar con respecto a la modificación organizativa solicitada, que, si se continúa centralizando toda la gestión administrativa en el ámbito de la Gerencia de Coordinación Administrativa, además de excluirse la opinión del sector que recibe el servicio, se continuará perdiendo la separación de funciones, el cual es un principio básico y fundamental en la gestión pública y privada para evitar fraudes y fortalecer la transparencia y el control de los procesos”.
La extensa cita vale la pena porque expone los múltiples pliegues que tiene el movimiento que se intentó
Una de terror
Todas las fuentes coinciden en que echar a los gerentes de línea, que se oponían a la forma de proceder que buscaba imponer el equipo de Reidel, fue una decisión arbitraria que iba en la línea de avanzar con la privatización a como dé lugar. Esto a pesar de que Nucleoeléctrica es superavitaria.
Un ingeniero con puesto jerárquico que aún trabaja en la empresa indicó que “después de que echaron a trabajadores de carrera que se negaron a hacer lo que ellos querían, se implantó un clima de terror porque te podían echar si no aceptabas hacer lo que ellos mandaban aunque no fuera legal”.
“Ellos” eran quienes fungían cual espadas de Reidel en Nucleoeléctrica, Famá y Pantuso.
La misma fuente indicó: “Se otorgaron facultades que ellos no tenían y que en realidad correspondían al Directorio, como el caso de remover gerentes sin consultar. Esa es una facultad que se inventaron ellos y les servía para intimidar. Degradaron la cultura empresarial donde los profesionales que trabajan en Nucleoeléctrica pueden expresar sus preocupaciones respecto de una operación segura y confiable de las plantas”.
El mencionado Simionato, quien cuenta con una experiencia de 30 años en la empresa, remarcó que la presión sobre los gerentes que se fueron tiene como objetivo que “la privatización salga sí o sí. Desde ahí hay que tratar de entender los desplazamientos sin sumario y de un día para el otro”.
El Directorio que armó Reidel, dijo Simionato, “empezó a apartar gente que no acataba sus directivas, por lo que fueron injustamente despedidos. No casualmente, lo que luego ocurrió fue las contrataciones con enormes sobreprecios que denunciamos. No estamos hablando de un desvío de un 10 o 20 por ciento, sino de un 140 por ciento. Una obscenidad total”.
Simionato asegura que la forma de actuar demuestra “la impunidad que tienen. Apretando no solo a los que desplazaron sino también a los que se quedaron. ¿Todo para qué? Para que se aprobaran contratos, los cuales tienen una serie de instructivos, algo que no está ligado ni siquiera a la contratación directa que suele estar ligada a la seguridad del reactor”.
“Nosotros pedimos que den explicaciones por las contrataciones, pero ni el Directorio que tenía a Reidel a la cabeza ni el actual está dando explicaciones. Sin embargo, ellos dicen que vienen a invertir para que Argentina despegue, cuando en realidad esto es un caballo de Troya para llevarse el uranio. Es por eso que tienen que presionar a los gerentes que no quieren hacer lo que ellos quieren imponer. Esto no puede quedar acá, hay que presentar una denuncia penal. No puede ser gratuito lo que hicieron. El cambio de figuritas no puede tapar todo esto”.
En este contexto, se comenzó a llevar adelante una auditoría interna. Para algunos es “todo sanata, buscando mostrar que se está haciendo algo y nada más”. Para otros, puede haber sorpresas y más hallazgos de la etapa Reidel.





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