Muchas personas afirman que pueden anticipar la llegada de la lluvia por las molestias que sienten en distintas zonas del cuerpo. Durante años se creyó que esto se trataba de una simple creencia popular, pero varios estudios médicos demostraron que existe una explicación fisiológica detrás.
Por qué duelen más las articulaciones cuando hay mucha humedad y para qué sirve mantenerse en movimiento
El ambiente lluvioso suele traer molestias físicas, por eso los especialistas explican el origen y hábitos que ayudan a cuidar el cuerpo.
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Los médicos confirmaron que la relación entre la humedad y el dolor articular no es un mito.
La realidad es que los cambios en el clima pueden influir en los tejidos del organismo, especialmente en quienes ya tienen afecciones articulares. Conocer el motivo de estas molestias y adoptar ciertos hábitos va a ayudar a reducir el malestar.
Cómo afecta la humedad a las articulaciones
El vínculo entre el clima lluvioso y las molestias físicas se relaciona con la presión atmosférica. Cuando se aproxima una tormenta o aumenta la humedad ambiental, la presión del aire suele descender.
Dentro del cuerpo existen receptores nerviosos llamados barorreceptores. Estas células detectan las variaciones en la presión externa. Cuando ese cambio pasa, los receptores envían señales que el organismo interpreta como dolor en diferentes zonas.
Las articulaciones y los tendones contienen varios de estos sensores. Por eso ante un descenso de la presión del aire, el espacio interno de la articulación puede experimentar un pequeño cambio de volumen. Esa modificación genera una especie de tensión en los tejidos cercanos y produce molestias.
Las personas con enfermedades articulares, como la artritis o la artrosis, suelen percibir este efecto con mayor intensidad. En estos casos el cartílago ya presenta cierto desgaste o inflamación, lo que vuelve a la zona más sensible. Es por eso que muchos adultos mayores o pacientes con antecedentes de lesiones indican que sienten dolor antes de que empiece la lluvia.
Cómo evitar el dolor de las articulaciones
Existen varios hábitos que ayudan a disminuir la rigidez asociada al clima húmedo. Uno de los más recomendados por profesionales de la salud consiste en mantener el cuerpo activo. La actividad física moderada fortalece los músculos que rodean las articulaciones. Hábitos como caminar, nadar o andar en bicicleta favorecen la movilidad y reducen la carga sobre rodillas, caderas y tobillos.
El calor también puede aliviar la rigidez matutina. Una ducha caliente o la aplicación de compresas tibias suele relajar los tejidos y mejorar la sensación de movilidad al comenzar el día. El exceso de peso también influye, ya que aumenta la presión sobre las articulaciones de carga.
La hidratación contribuye al buen funcionamiento del organismo y ayuda a mantener los tejidos en mejores condiciones. Además, cuando el pronóstico anuncia lluvias, algunos especialistas aconsejan realizar ejercicios suaves para activar la musculatura.
Los productos que alivian el dolor
Además de los hábitos saludables, existen productos diseñados para reducir molestias articulares. Algunos suplementos combinan nutrientes que participan en el cuidado de los tejidos.
Entre los componentes más habituales aparecen el colágeno, el magnesio y el ácido hialurónico, sustancias vinculadas con la estructura de cartílagos y articulaciones. También se incluyen glucosamina y condroitina, que son muy comunes en el cuidado articular.
La vitamina C y ciertos aminoácidos también forman parte de estos preparados. Su presencia busca acompañar la regeneración de tejidos y mejorar la recuperación muscular.
Estos productos tienen que ser el complemento de una rutina que incluya ejercicio, buena alimentación y un descanso adecuado.
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