ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

19 de abril 2026 - 13:30

Por qué sentimos más hambre cuando hace frío y para qué sirven los alimentos de "quema lenta"

El cambio del cuerpo en los días helados altera el apetito y explica una elección que hace el organismo para mantener la energía estable.

ver más

Cuando llega el frío, muchos sienten más hambre y hay una razón biológica detrás.

Freepik

Cuando bajan las temperaturas, muchas personas notan un aumento en su apetito y una mayor preferencia por una alimentación más contundente. Este fenómeno no se vincula solo con el clima, sino con los procesos internos que influyen en cómo el cuerpo regula la energía.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Durante los meses más fríos, el organismo ajusta sus mecanismos para mantener la temperatura corporal y el equilibrio energético. Ese proceso afecta el deseo de comer y la selección de alimentos, lo que puede derivar en unos antojos muy distintos a los del resto del año.

Mujer comida comer comiendo

Con la llegada del frío, es fundamental llevar una alimentación adecuada para mantener la energía durante el día.

El frío nos da más hambre: los motivos

El incremento del apetito en invierno tiene una explicación biológica. Uno de los factores más importantes es la menor exposición a la luz solar, ya que, con los días más cortos, el reloj interno del cuerpo se desordena y eso repercute en las hormonas vinculadas al hambre y la saciedad.

Este desajuste también influye en el estado de ánimo. La falta de luz puede generar cansancio o desgano, y el cerebro busca compensar esa sensación a través de alimentos que aporten energía rápida, especialmente carbohidratos. Esa elección se debe a que estos nutrientes generan una respuesta que mejora momentáneamente el bienestar.

Otro punto a tener en cuenta es la necesidad de mantener el calor corporal. El organismo consume más energía para sostener la temperatura interna, lo que puede traducirse en una ingesta mayor. A esto se le suma que en otoño/invierno muchas personas reducen su nivel de actividad física, alterando aún más el equilibrio entre gasto y consumo.

Además, la hidratación suele pasar desapercibida. En los días más fríos disminuye la sensación de sed, pero el cuerpo sigue necesitando agua. En algunos casos, esa falta de líquidos se interpreta como hambre, lo que lleva a comer todavía más de lo necesario.

Alimentos de quema lenta: qué son y para qué sirven

Los llamados alimentos de “quema lenta” son aquellos que el cuerpo procesa de manera gradual. Se trata principalmente de carbohidratos complejos, que tienen una estructura que demanda mucho más tiempo de digestión y absorción.

A diferencia de los productos refinados, estos alimentos liberan energía de forma sostenida para evitar los picos bruscos de glucosa en sangre y reducen la aparición del hambre poco tiempo después de comer. Por eso, cumplen un rol importante en la regulación del apetito.

Entre sus principales beneficios aparece la sensación de saciedad prolongada, ya que, al permanecer más tiempo en el sistema digestivo, ayudan a controlar las porciones y a evitar comer constantemente. También aportan una energía estable, perfecta para sostener la concentración y el rendimiento a lo largo del día.

Otro aspecto es el impacto en la salud metabólica. Al mantener niveles de azúcar más equilibrados, colaboran en la prevención de alteraciones como la resistencia a la insulina y a su vez, favorecen que el cuerpo recurra a las reservas de grasa como fuente de energía.

Dentro de este grupo se encuentran los alimentos como la avena, el arroz integral, las legumbres, las verduras y las frutas enteras. También se incluyen los frutos secos y semillas, que aportan grasas de buena calidad y contribuyen a una mayor duración de la energía.

Hombre comer comida comiendo

A pesar de no sentir tanta sed en invierno, es importante mantenerse hidratado.

Cómo incorporarlos a la dieta durante la temporada de frío

Integrar estos alimentos en la alimentación diaria puede ser muy beneficioso durante el invierno. Una de las formas más simples es arrancar el día con un desayuno caliente que incluya avena, frutas y algún fruto seco. Para el almuerzo o la cena, los platos de cuchara son la mejor opción. Los guisos con legumbres y las verduras o sopas espesas aportan nutrientes, generan saciedad y ayudan a mantener la temperatura corporal.

Para los acompañantes, reemplazar las opciones refinadas por versiones integrales, como arroz o pastas de grano entero, suma fibra y mejora la respuesta del organismo frente a la comida. Lo mismo pasa con el pan integral frente al blanco. Otra estrategia muy útil es combinar estos alimentos con proteínas, como carnes magras, huevos o pescado. Esta mezcla potencia la sensación de saciedad y contribuye a un mejor aprovechamiento de la energía.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias