La inmensidad de la provincia de Buenos Aires da para todo, y por supuesto también para pensar un viaje gastronómico placentero, por pueblos de menos de mil habitantes. Muy cerca de la City porteña, es posible disfrutar propuestas plat based, comer los mejores asados, degustar chacinados y embutidos, probar pescados y mariscos frescos, recorrer los caminos del queso, o deleitarse con vinos jóvenes producidos por paqueñas bodegas.
El Vino de la Costa llegó a la zona en manos de la comunidad italiana y, varios años después, nietos y sobrinos decidieron recuperar la costumbre y comenzaron a elaborar esta bebida. Organizado en la Cooperativa del Vino de la Costa, promueven visitas guiadas donde explican el origen de las vides, realizan degustaciones y describen cada etapa del proceso productivo.
El segundo domingo de cada mes se pone en marcha el Mercado de la Ribera, que reúne mermeladas, encurtidos, miel, y mercadería en mimbre y cerámica producida artesanalmente por emprendedores locales.
Remanso rural
El municipio de Tapalqué está en el centro de la provincia de Buenos Aires. Su nombre es de origen araucano y se traduce como “totoral” o “agua con totoras”. El lugar fue distinguido como Capital Nacional de la Torta Negra, sin diminutivo ya que para la cocción de este panificado se utilizan moldes pizzeros cuyos diámetros varían entre los 25 y 30 centímetros.
Esta confitura nació en las panaderías locales a fines del siglo XIX y principios del XX cuando los maestros de la cuadra pusieron a prueba su creatividad le agregaron grasa a la masa y azúcar negra por encima ya que era más económica que la refinada. En muchas ocasiones, el producto se entregaba como “yapa” después de una compra.
Para las personas fanáticas de los quesos y de los embutidos artesanales existe el paraíso: Las Totoras de Tapalqué, la usina láctea cooperativa, donde podrán degustar diferentes tipos de productos. En el mismo predio funciona una huerta agroecológica que ofrece visitas guiadas durante todo el año.
La carta gastronómica de Tapalqué incluye manjares para veganos y vegetarianos en Nina rural veggie, un espacio rodeado por árboles y animales.
Por otro lado, El Aljibe se especializa en chocolatería y en mermeladas, dulces y almíbares sin ningún tipo de agregado químico. En la misma línea se encuentra Las Moradas de Tapalqué, un emprendimiento familiar cuya producción no tiene aditivos.
La parrilla El Vasco, se convirtió en un hito de la cocina tapalquense, y de la Ruta Provincial 51, con los menús típicos para comer de lunes a sábado al mediodía: vacío y papas rústicas, crepes de pollo, ravioles de verdura, ñoquis, empanadas de carne, picadas y matambre a la pizza.
Repostería bonaerense
En la cocina se huelen aromas irresistibles y se saborean historias de bisabuelas, abuelas y madres que transmitieron de una generación a otra su amor por este oficio artesanal.
Mónica Blaiota vive en la ciudad de Lincoln y lleva adelante Rustiko´s Chocolates, un emprendimiento de bombonería de vanguardia que comenzó como hobby hace casi diez años, cuando se jubiló de la docencia. Inspirada en la relación con su abuela, una inmigrante italiana de recetas mágicas, y en las horas de disfrute junto a ella, comenzó a investigar nuevos sabores, más allá de los clásicos bombones de licor y dulce de leche, y empezó a jugar de manera ingeniosa con el equilibrio entre colores y texturas.
De ese modo arribó a creaciones rupturistas como las trufas de chocolate con queso azul y las de chocolate con queso brie. Las primeras tienen un sabor intenso, en cambio las segundas son más suaves. Ambas se llevan muy bien con una copa de vino blanco.
Mónica, también nos abre una nueva puerta al mundo de los sentidos con las trufas de palta, chocolate y té Matcha: “Se pisa la palta bien madura con una ganache de chocolate y se reboza con el té”, explicó. Esta delicia tiene dos versiones, una para personas con diabetes a partir de cacao sin azúcar y la otra con un chocolate que contiene 45 por ciento de cacao.
El mejor queso gouda del país
Los Toldos, cabecera del partido de General Viamonte, es una ciudad de atractivos distintivos y diferentes. La Casa Museo de Eva Perón, la comunidad mapuche con sus hilados y la producción de queso gouda confluyen en este destino bonaerense que seduce a visitantes vernáculos y extranjeros.
General Viamonte es la cuna del queso gouda. En 1949 la familia Doeswijk llegó al país desde Holanda y, luego de trabajar en diferentes tambos, logró comprar una porción de tierra en Los Toldos e iniciar su propio emprendimiento. Los Doeswijk trajeron recuerdos, deseos, esperanzas y la receta del queso que lleva el nombre de una ciudad holandesa. La fórmula para elaborar ese producto atravesó el Océano Atlántico y a varias generaciones de la familia.
La tradición y receta milenaria que llegó a este destino bonaerense, hizo que uno de los atractivos imperdibles sea el recorrido por fábricas de quesos en las que se pueden degustar exquisitas variedades, conocer el proceso de elaboración y luego llevarse uno para disfrutar en casa.
Desde 2016, a través del Festival del Queso, este municipio turístico empezó a mostrar su amplia tradición láctea. Durante la feria se pueden encontrar diferentes estilos de quesos, stands de conservas, dulces, miel, panificados, cerveza artesanal y clases de cocina en vivo.
Panadería con horno a leña
Villa San Ruis (San Andrés de Giles) se ubica a 90 km de CABA y tiene apenas 500 habitantes. Allí se encuentra la panadería “Los Crosato”, que atiende nada menos que desde 1914, y sigue usando un horno a leña. Para almorzar la opción es “Magnolia”, donde sirven pastas caseras. Abren sábados, domingos y feriados al mediodía. Además hay lugares de interés histórico y cultural: el viejo Camino Real que realizó el Virrey Sobremonte hacia el alto Perú, el boliche del Tejo, la Posta de Figueroa y el sitio donde se libró la batalla de Cañada de la Cruz.
Los ravioles de Doña Irma
Con 500 habitantes y a 130 km de CABA, en este puebloencontrás a “Doña Irma”, donde la especialidad son los ravioles, hechos por Irma con su única y mágica receta. Se los puede comer bajo los árboles en su jardín comedor. Se recomienda reservar. Puede visitarse la estación de tren, que dejó de funcionar en 1993, en tiempos menemistas. En ese lugar hay un pequeño museo de antigüedades y también hay una gran huerta que podes recorrer y que tiene venta al público.
Almacén de Ramos Generales
Ireneo Portela, en Baradero, es un poblado de 500 moradores, a 165 km de CABA. En las afueras se encuentra “La sucursal de Vitto”, restaurante que abre sólo el fin de semana. Dentro de la localidad también se encuentra “Goyenespe & Genoud”, uno de los mejores almacenes de Ramos Generales.
Cocina de campo
A 99 km de Buenos Aires se accede a Diego Gaynor. Allí se encuentra la parrilla y cocina de campo “La Materina”. Abre los sábados y domingos al mediodía, con reserva previa. Otro gran programa para sumar es caminar por el Paseo Ecológico. El pueblo está conformado por la estación del Ferrocarril Mitre, abandonada como tantas otras y solamente mantenida en pie por el cuidado de una familia que se encuentra viviendo en ella, la escuela, un jardín de infantes, la Sala de Primeros Auxilios, algunas casitas y la Capilla de San Cayetano.
Nueva meca gastronómica
A una hora de auto desde la Ciudad de Buenos Aires, la ruta 205 lleva a Uribelarrea, un pueblo perteneciente al partido de Cañuelas, hoy considerado como polo turístico gastronómico referente en la provincia. El recorrido, que se puede hacer en pocos minutos a pie, incluye restaurantes de campo, charcuterías, pulperías, casas de té y ferias de emprendedores. Son más de 20 opciones que mixelan todo tipo de sabores en ambientes camperos. Pueblo Escondido, Valle de Goñi y Fatto a mano son algunos de los imperdibles del lugar.
Dejá tu comentario