Generalmente, el turismo suele buscar destinos con muchas actividades o rodeados de entornos naturales imponentes cuando elige el sur de Argentina para vacacionar. Pero también hay experiencias imperdibles fuera de los circuitos tradicionales de la Patagonia.
Para los más curiosos: el pueblo de Argentina que pasó de ser una gran promesa a terminar abandonado
Este sitio arrastra una historia que se retrata en los restos de la localidad que supo ser, lo cual le da un gran atractivo para el turismo.
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Este rincón es capaz de llamar la atención de muchos curiosos por su particular historia.
Este lugar encuentra su encanto en lo que quedó, ya que antes funcionaba como una ciudad más. Lejos del brillo que buscó en el pasado, hoy es más un pueblo fantasma que un sitio capaz de atraer grandes masas. Pero es justamente ahí donde despierta interés, porque permite recrear postales únicas en el territorio.
Dónde se ubica Rincón Chico
Rincón Chico se ubica en el departamento Collón Curá, en el sudeste de Neuquén. Está en la Patagonia, cerca de la localidad de Piedra del Águila, en una zona marcada por la estepa y por la presencia del río Limay.
Las ruinas se encuentran a unos 14 kilómetros de la Ruta Nacional 237, sobre el camino que conduce a la represa. Su ubicación está directamente relacionada con esa obra, porque la villa fue construida para alojar a los trabajadores y a sus familias durante el desarrollo del proyecto hidroeléctrico.
El lugar no funciona como una ciudad habitada. Hoy quedan restos de la antigua localidad, bases de construcciones, sectores de cemento y algunas estructuras que permiten reconocer cómo estuvo organizado un pueblo que fue pensado para durar solo mientras avanzaban los trabajos en la zona.
Qué se puede hacer en Rincón Chico
En Rincón Chico se puede recorrer el espacio donde funcionó la antigua villa y observar los restos que quedaron después de su abandono. El principal atractivo está en caminar por las calles vacías, mirar las bases de las viviendas y reconocer partes del trazado que tuvo este asentamiento cuando todavía estaba activo.
El recorrido también permite ver la estructura de hormigón que sigue en pie y que aparece como una de las marcas más visibles del lugar. A su alrededor se conservan sectores abiertos, restos de pisos, fragmentos de construcciones y espacios donde todavía se distingue la forma que tuvo la villa antes de ser desmantelada.
En su etapa de mayor movimiento tuvo escuelas, comercios, un centro de salud, una sucursal bancaria, una iglesia, un cine y espacios recreativos. Esos datos ayudan a leer el lugar mientras se recorren sus ruinas, porque muestran que no se trató de un campamento improvisado, sino de una villa planificada para sostener una comunidad que no estaría allí para siempre.
También se pueden tomar fotografías del paisaje y de los restos urbanos que quedaron mezclados con la estepa patagónica. Es sitio para recorrer con interés histórico, observar sus estructuras abandonadas y conocer el rastro de un pueblo que perdió su función cuando terminó la obra para la que había sido creado.
Cómo ir hasta Rincón Chico
Para llegar a Rincón Chico, el punto de referencia más claro es Neuquén capital. Desde allí se debe avanzar hacia el sur por la Ruta Nacional 237 hasta la zona de Piedra del Águila, en un recorrido que se realiza por camino asfaltado y atraviesa parte del paisaje característico de la provincia.
Una vez en esa zona, hay que tomar el acceso que conduce a la represa y continuar cerca de 14 kilómetros hasta el sector donde se encuentran las ruinas. El tramo final lleva hacia un paraje abandonado. La forma más práctica de hacer la visita es en auto, porque permite llegar hasta el lugar y moverse sin depender de transporte local, el cual es bastante limitado.
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