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Macri, a merced de la unidad PJ: el dilema de los gobernadores

CRISTINA AVANZA EN EL DISEÑO DE UNA PASO PRESIDENCIAL PARA UNIR A LA OPOSICIÓN - Desde 2015, Cambiemos perdió 150 mil votos sólo en Entre Ríos. Atarse a Cristina o sepultar al kirchnerismo, los caminos del peronismo.

En la segunda vuelta electoral de 2015, Mauricio Macri se impuso por 700 mil votos a Daniel Scioli. El domingo, sólo en Entre Ríos, la marca Cambiemos perdió 150 mil votos en comparación a la última presidencial. La elección provincial donde arrasó el peronista Gustavo Bordet no es trasladable al comicio del próximo 27 de octubre, pero marca una tendencia.

La clave de Bordet fue disciplinar al peronismo de Entre Ríos. Un desafío que por ahora no logra superar Cristina de Kirchner. La expresidenta, sin embrago, selló la unidad en las provincias. No sólo con Bordet sino también en Córdoba con Juan Schiaretti quien el 12 de mayo podría lograr un triunfo aún más escandaloso que el de su par entrerriano. La fractura cordobesa de Cambiemos, ante la falta de acuerdo entre Mario Negri y Ramón Mestre, le garantizan otra derrota a la Casa Rosada en el segundo distrito electoral del país.

La liga de gobernadores, que tiene a Juan Manuel Urtubey, Sergio Uñac, Schiaretti, y ahora Bordet, en el lote de presidenciables, se enfrenta así a su propio dilema. Encolumnarse detrás de Cristina de Kirchner para que el peronismo vuelva al poder, o jugar a un triunfo de Mauricio Macri para garantizar la renovación de liderazgos de cara a 2023. El mismo dilema atormenta a Sergio Massa. El tigrense explora la unidad con el kirchnerismo en provincia de Buenos Aires. Allí, Eduardo “Wado” de Pedro y Raúl Pérez, armador bonaerense del Frente Renovador, ya trabajan de manera coordinada para presentar candidatos únicos en varias intendencias, El primer formato fue la fórmula para la gobernación, revelada por Ámbito Financiero, integrada por Martín Insaurralde y Malena Galmarini de Massa.

Pero la fusión a nivel nacional tampoco está descartada. Ayer el precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por el Frente Renovador, Jorge D´Onofrio, pidió a todos los dirigentes del Partido Justicialista “juntarse cuantos antes” y analizó que si el peronismo se unifica en octubre ganará “con el 60% histórico”.

A pesar del desdoblamiento masivo, los mandatarios del PJ también juegan su futuro, y el del peronismo, en la presidencial de octubre. Solo una derrota o una declinación de la candidatura de Cristina permitiría renovar liderazgos para 2023. Ese escenario parece cada vez más lejano. En Casa Rosada, Macri se aferra a la expresidenta como archinémesis electoral y única esperanza de retener el poder en una segunda vuelta electoral. Pero ya ni siquiera esa estrategia garantiza futuro para Cambiemos.

El leading case Entre Ríos demuestra los efectos de la unidad. En 2015, con el peronismo dividido, Bordet sacó 43,70% de los votos. El macrista Alfredo De Angeli salió segundo con el 36,06%. Y el candidato de Massa en la provincia, Adrián Fuertes, se llevó el 15,82%. Cuatro años más tarde, con el peronismo de Bordet y Massa fusionados, el oficialismo de Entre Ríos bailó a Cambiemos por casi 25 puntos. Una lección que repercute en la nacional.

Para lograr la unidad, en el Instituto Patria avanzan el diseño de una PASO presidencial que incluya a Cristina pero también a Daniel Scioli, Felipe Solá y Agustín Rossi. Las puertas también están abiertas para Massa, el principal escollo para la unidad del peronismo. El tigrense, al igual que la liga de Gobernadores PJ, apuesta a que la senadora de Unidad Ciudadana no sea candidata y poder absorber al kirchnerismo pero sin Cristina. Por ahora se sigue moviendo como candidato presidencial de Alternativa Federal, donde no se le presentan obstáculos para ganar la Primaria.

El planteo de Roberto Lavagna es distinto. El economista escribe su propio manual de Ciencia Política: “El candidato a presidente tiene que salir por consenso siempre y cuando sea yo, y nadie más que yo”. Su armado se desinfla acorralado por Alternativa Federal, que definirá a su candidato en las PASO, y la UCR que se repliega más sobre María Eugenia Vidal que sobre Macri.

Para retener parte de los 700 mil sufragios de ventaja que sacó Macri en 2015 sobre Scioli, a Cambiemos le urge levantar la intención de voto del Presidente en provincia de Buenos Aires. Los anuncios de mañana serán parte de esa estrategia. Suponen que el relanzamiento de las cuotas con el Ahora 12 y la extensión de precios cuidados, sumado a una eventual devolución del IVA a compras de jubilados, dotaría de herramientas políticas a intendentes y, a Vidal, para revertir la tendencia negativa. A ese esquema se suma la anestesia del dólar que ya perdió un 5,3% de su valor desde el pico de 45 pesos.

Además de la reunificación del peronismo, al Presidente lo atormenta una eventual “traición” de los suyos. En algunos municipios del conurbano, la figura de Macri hunde al menos 12 puntos la intención de voto de los intendentes de Cambiemos. El mismo síndrome afecta a Vidal. El corte de boleta podría resultar letal para las aspiraciones de reelección de Macri. Sin embargo, en Casa Rosada confían en que la tendencia provincial de los triunfos de los oficialismos provinciales se replique en la presidencial. El mapa electoral es volátil y faltan definiciones. La elección del candidato a gobernador del kirchnerismo, y del massismo, será determinante. La estrella de Marcelo Tinelli como candidato único del PJ anti K en Buenos Aires es lo de menos a esta altura de la volatilidad electoral. El empresario televisivo, de acuerdo a mediciones del Gobierno bonaerense, le quita más votos al kirchnerismo que a Cambiemos.

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