Política

Macri prometió a senadores la estabilización de la economía

El Presidente pidió redoblar esfuerzos junto a funcionarios. Fuerte discurso de Miguel Pichetto tras errores en las PASO del 11-A. Temor por "no encontrarle la vuelta" a la situación actual.

Estabilización de la economía. Dar pelea. Forzar un balotaje. Ganar. Bajo esos parámetros, Mauricio Macri arengó ayer al interbloque de senadores oficialistas, que comanda el radical Luis Naidenoff (Formosa), de cara a la compleja disputa electoral de fines de octubre. El Presidente, que participó poco tiempo y fue suplantado por funcionarios nacionales, hará algo parecido la semana próxima -pero por la tarde- junto al interbloque de Diputados que maneja el también radical Mario Negri (Córdoba).

Tras el convite, algunos legisladores reconocieron a Ámbito Financiero la dificultad que tiene el Gobierno para “encontrarle la vuelta” a la situación actual y se mostraron sorprendidos por la actitud positiva de Macri.

Como ocurrió casi con exclusividad desde después de las PASO, el senador peronista y candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Pichetto, fue uno de los más críticos de la falta de acciones electorales a pesar de todo el poder que tiene hoy el oficialismo, y reiteró la necesidad de fiscalizar en todo el país el 27 de octubre próximo.

Los senadores comentaron los dificultosos panoramas en sus distritos y deslizaron la necesidad de fondos y trabajo en conjunto para realizar los objetivos que, un poco tarde, pretende el Gobierno. El problema es que muchas veces, los comandos provinciales del oficialismo se chocan con respuestas poco claras de parte del presidente de PRO, Humberto Schiavoni, quien también es senador y a quien acusan -por lo bajo- de haber descuidado la campaña para ayudar a su hermano, Alfredo, a ganar una candidatura a diputado en Misiones.

En medio de una comida en la residencia oficial de Olivos que incluyó milanesas, ensalada de frutas y gaseosas, el jefe de Estado y los senadores coincidieron en la “subestimación” de la situación electoral previa a las PASO, y se acoplaron a la hora de criticar las intenciones K a la hora de calmar las aguas.

Por caso, el radical Julio Cobos (Mendoza) reconoció el “diálogo inicial” entre Macri y el postulante del cristinismo y vencedor de las PASO, Alberto Fernández, aunque luego aclaró que “con el tema del Fondo Monetario Internacional tiró por abajo todo lo que se había logrado en respuesta con una madurez política que necesita Argentina”.

Por su parte, Naidenoff señaló que “hay sectores radicalizados y muy duros del kirchnerismo que piensan que cuanto peor, mejor”, y añadió que esos grupos “crean que un clima de deterioro y desestabilización para el día de mañana responsabilizar” al Gobierno.

De lado del Ejecutivo marcaron presente el jefe de Gabinete, Marcos Peña; la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley; y la titular de Seguridad, Patricia Bullrich, entre otros. “Hicimos una terapia ‘New Age’ para levantar el ánimo, pero se necesita mucho más que eso para dar vuelta la situación. Si no, tendremos que conformarnos con arañar algo más en comparación con agosto y después se verá quiénes saltan del barco y quiénes no”, sintetizó a este diario uno de los asistentes al almuerzo de ayer.

La bronca que mastican senadores de Cambiemos es parecida a la que procesaron anteayer los diputados del PRO. “Quisieron hacerle creer a la clase media, que es la que oscila su voto, de cruzar un desierto sin explicar nada. Así, se hace imposible dar vuelta un panorama muy complejo de cara a las elecciones. Las mesas políticas o económicas que siguen vigentes deberán exigir cambios que reconduzcan el curso de la historia. El problema es que esas mesas no sirvieron nunca en este Gobierno. Ya tenemos acumuladas tantas que parecemos una carpintería”, confió el martes a Ámbito Financiero un operador top de peripecias legislativas del oficialismo.

Cambiemos ahora debe capear una nueva tormenta frente a dos meses de toxicidad en aumento fomentados, en gran parte, por la principal opción opositora. “Los kirchneristas nos quieren sacar escupiendo sangre”, insisten desde el PRO. Ambos bloques esperan ahora el tratamiento del proyecto anunciado ayer por Lacunza (ver Economía) y el aterrizaje del Presupuesto 2020. Todo, en medio de la campaña.

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