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Moyano confirmó paro 30-A pero hostigó a CGT y a transportistas

Quinta huelga contra Cambiemos incluirá al sindicalismo opositor; el camionero alejó a los sectores tradicionales.

El sindicalismo opositor convocó ayer a un nuevo paro nacional para el 30 de abril, el quinto contra la gestión de Mauricio Macri, con la salvedad de que por ahora se hará a espaldas de la CGT, tal como había anticipado este diario. La medida fue anunciada por el conglomerado que tiene a Hugo Moyano como principal referente y aceleró las gestiones de sus impulsores para incorporar a los sindicatos del transporte y a la propia central obrera. Esa chance, que desde la semana pasada negociaba el camionero en persona, se debilitó sin embargo por las propias críticas de Moyano a esos espacios gremiales ayer, durante el anuncio de la huelga.

La protesta fue coordinada por el Frente Sindical por el Modelo Nacional, que agrupa a los Camioneros, el sindicato de mecánicos (Smata), la Asociación Bancaria y la Corriente Federal de Trabajadores, entre otros sectores que integran la CGT pero tomaron distancia de su conducción y se posicionaron en la oposición al Gobierno, con las dos versiones de la CTA. Ambos sectores realizaron sendos plenarios que por la tarde confluyeron en una presentación conjunta en un auditorio de Smata.

Hasta ayer el paro permanecía desacoplado de la retención de tareas que lanzó la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT) para el 1 de mayo en protesta por el pago del impuesto a las Ganancias por parte de los trabajadores de la actividad. Y si bien rige una negociación para unificar el 30 de abril ambas medidas, Moyano usó parte de su discurso para burlarse y considerar “poco serio” realizar un paro en el feriado por el Día del Trabajador.

Esa declaración resultó un cachetazo para el portuario Juan Carlos Schmid, titular de la CATT y exaliado de Moyano: es que el camionero, tras una temporada de distanciamiento, había vuelto a recibirlo y esta misma semana le había planteado la necesidad de unificar las medidas de fuerza, como reveló ayer Ámbito Financiero. El líder del sindicato de Dragado y Balizamiento y extriunviro de la CGT se había comprometido a gestionar un acuerdo con sus socios en la CATT Roberto Fernández, de los colectiveros de UTA, y Omar Maturano, de los maquinistas de trenes de La Fraternidad.

Ayer, ante los dichos de Moyano, el portuario debió salir a declarar que lo del 1 de mayo no era un paro sino la decisión de no tomar más servicios en días feriados por parte de los trabajadores del transporte por entender que los adicionales que percibían por hacerlo terminaban licuados por el pago de Ganancias. Cerca del colectivero Fernández y del motorman Maturano también dieron cuenta de su malestar por la burla del camionero y, al menos hasta anoche, tenían resuelto sostener su propia protesta sin homologarla a la de los disidentes.

Sin embargo, el tono del camionero para el anuncio de ayer también dinamitó puentes con la CGT, la máxima entidad sindical reconocida por la legislación argentina y clave no sólo por incluir a los sindicatos del transporte en su seno sino por contar con el paraguas legal para declarar una huelga. En los grupos de los “gordos” de los grandes sindicatos de servicios y los “independientes” de buen diálogo con Cambiemos estaban abiertos a una negociación para confluir en un paro consensuado por todos los sectores pero la presentación de ayer cerró, al menos por ahora, esa instancia.

En rigor la conexión era a través de los sindicatos de la industria, promotores originales de la marcha del 4 de abril y de la necesidad de promover la quinta huelga contra Macri. En ese sentido, Rodolfo Daer, hermano del cotitular de la CGT Héctor Daer y referente del sindicato la industria alimenticia, se había reunido con Moyano días atrás con ese fin. También la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) lanzó esta semana un mensaje al término del congreso que realizó en Mar del Plata, al reclamarle a la central obrera un paro de actividades con movilización cuanto antes.

Al finalizar el plenario del Frente Sindical se distribuyó un documento titulado “No nos queda otro camino. Plan de lucha. Paro general”, que describe la política económica de Cambiemos y sus consecuencias sociales y en el mercado laboral para luego plantear un “rechazo a todo intento de reforma laboral”, el “cambio en la política económica”, la vuelta atrás de las subas tarifarias a los valores de diciembre de 2017, la “derogación de la reforma previsional y un aumento de emergencia de jubilaciones” y la “defensa de la producción y mano de obra nacional”.

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