El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Congreso dio luz verde este mes al plan de la Casa Blanca de depositar, a partir de 2010, unas 77.000 toneladas de deshechos nucleares a 200 metros de profundidad debajo de la montaña Yucca, situada a 150 kilómetros de Las Vegas.
El controvertido proyecto, que costará 58.000 millones de dólares, comenzó a considerarse hace 20 años.
Hoy, martes, Bush firmó la ley sin que la Casa Blanca autorizase la presencia de la prensa.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, indicó poco después que la decisión permitirá que, "tras una década de estudio científico, se dé un nuevo paso para establecer un depósito seguro para almacenar los residuos nucleares de la nación".
Al proyecto se han opuesto con fiereza el gobernador republicano de Nevada, Kenny Guinn, y los legisladores por ese estado, que consideran un gran riesgo la acumulación de peligrosos residuos en un mismo lugar, especialmente tras los atentados del 11 de setiembre.
El plan de crear ese depósito nuclear tomó ímpetu en los últimos meses al ser defendido por el presidente Bush, quien en febrero tomó la decisión formal de apoyarlo, después de un proceso de consultas y de estudios científicos.
Ahora que Bush ha firmado la ley, el Departamento de Energía tiene vía libre para reclamar a la Comisión Regulatoria Nuclear que otorgue una licencia al cementerio nuclear pero el proceso puede llevar hasta cinco años.
Además, hay cinco demandas pendientes presentadas por el estado de Nevada contra la creación del primer depósito nacional de residuos nucleares.
El Gobierno ha establecido unas normas para garantizar la seguridad del depósito nuclear durante 10.000 años y evitar que suponga un riesgo durante el período en que los residuos son todavía radiactivos.
El depósito nuclear, el único de sus características que se construirá en Estados Unidos, recibiría los deshechos desde el año 2010 durante 30 años.
Un 90 por ciento del material que se enterraría en el cementerio sería combustible nuclear gastado procedente de plantas comerciales, mientras que el 10 por ciento restante correspondería a deshechos de alto nivel de radiación generados por los programas de defensa.
En la actualidad, ese combustible nuclear se encuentra almacenado en 131 lugares de 39 estados diferentes, y muchos de los tanques se encuentran al límite de su capacidad.
Según denuncian las organizaciones ecologistas, la montaña Yucca, en pleno desierto de Nevada, se encuentra cerca de un acuífero y en una zona de gran riesgo de terremotos, que ha tenido dos seísmos de gran magnitud en los últimos 70 años y alberga 33 fallas.
Esos grupos consideran un grave riesgo tanto el almacenamiento de los residuos nucleares como su traslado hasta esa montaña, que consideran como una invitación a que se produzcan atentados terroristas.
Denuncian que los residuos serán trasladados en ferrocarril o en camión, y que deberían cruzar 43 estados y 109 ciudades con población superior a los 100.000 habitantes.
El proyecto implica la construcción de carreteras y vías de ferrocarril, además de un complejo en la superficie con oficinas y almacenes que se extendería en 60 hectáreas. La cámara acorazada subterránea aglutinará un laberinto de túneles de casi 200 kilómetros.
Uno de sus detractores es el líder de la mayoría demócrata del Senado, Tom Daschle, quien ha señalado que de momento "quedan muchas preguntas pendientes" sobre el proyecto y especialmente para garantizar la seguridad en el traslado de residuos.
Dejá tu comentario