Con «abaya» o túnica tradicional y tocados con «kufiyas», típico pañuelo árabe, llegaron del sudeste, de ciudades como Al Amara, Maizan, Mucharrak, fronterizas con Irán y donde miles de hombres esperan su regreso para conocer cómo y dónde deben combatir. «Nos han dicho que volvamos a nuestras aldeas porque los enemigos acabarán presentándose allí, que es donde somos más necesarios», dijo uno de ellos, Mohsen al Mailik.
«Queríamos ir al oeste para luchar contra los norteamericanos, pero nos han convencido que el sitio que debemos ocupar está con los nuestros para encargarnos de su protección», explicó.
«Hombro con hombro derrotaremos a quienes han venido a invadir nuestra tierra», agregó, mientras bebía un té frente al hotel que servía de punto de encuentro.
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