Alternativa para Alemania (AfD) enfrenta dificultades para formar gobierno en Sajonia-Anhalt pese a la histórica victoria conseguida hace un mes en las elecciones regionales. La fuerza de ultraderecha quedó a solo tres escaños de alcanzar la mayoría absoluta y todavía no consiguió aliados ni los votos necesarios para llevar a Ulrich Siegmund a la presidencia del estado.
El escenario quedó nuevamente expuesto este martes, cuando el Parlamento regional celebró su primera sesión tras los comicios del 6 de septiembre. AfD llegó como la principal fuerza política, pero su resultado no fue suficiente para gobernar sin acuerdos con otros espacios.
Siegmund aseguró antes de la sesión que buscará obtener el respaldo del Parlamento para convertirse en presidente del estado durante una primera ronda de votación. Según anticipó, esa instancia recién se realizaría en diciembre, lo que le permitiría disponer de más tiempo para intentar conseguir los apoyos que todavía le faltan.
AfD busca romper el aislamiento político
Hasta el momento, el partido no logró sumar el respaldo suficiente de potenciales socios ni captar públicamente legisladores de otras fuerzas, una situación que mantiene paralizadas las negociaciones para conformar un Ejecutivo regional.
El escenario vuelve a poner en evidencia uno de los principales obstáculos que enfrenta AfD desde hace años: transformar su crecimiento electoral en poder ejecutivo dentro de un sistema en el que las principales fuerzas políticas alemanas mantienen su negativa a establecer acuerdos con la agrupación.
Los principales partidos alemanes mantienen su negativa a alcanzar acuerdos con AfD.
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Esa estrategia es conocida como "cortafuegos" y consiste en evitar cualquier tipo de cooperación política con AfD. La postura de los partidos tradicionales podría impedir que la fuerza convierta su victoria electoral en el primer gobierno regional de su historia.
La agrupación fue fundada en 2013 como un movimiento euroescéptico, pero posteriormente endureció sus posiciones, especialmente en materia migratoria. Su crecimiento se aceleró después de la llegada de alrededor de un millón de personas a Alemania en 2015.
Desde entonces, AfD se consolidó como una fuerza de peso especialmente en el este del país, donde consiguió captar el respaldo de sectores desilusionados con los partidos tradicionales. Sin embargo, su avance electoral continúa acompañado por una fuerte resistencia de otras agrupaciones a negociar o formar coaliciones con ella.
Protestas contra un posible acuerdo con la ultraderecha
La primera sesión parlamentaria también estuvo acompañada por una manifestación frente a la Legislatura regional en Magdeburgo. Unas 400 personas se concentraron pacíficamente en las inmediaciones antes del comienzo de la actividad.
Durante la protesta, los participantes leyeron en voz alta la Constitución alemana, mientras decenas de manifestantes desplegaron una extensa pancarta roja con un mensaje contra cualquier entendimiento político con AfD: "No a la cooperación con la extrema derecha".
La fuerza tiene ahora hasta diciembre para intentar modificar el escenario parlamentario y conseguir los votos que necesita Siegmund. El resultado de esas negociaciones determinará si AfD logra convertir su histórica victoria electoral en su primer gobierno regional o si el aislamiento de las demás fuerzas vuelve a bloquear su llegada al poder ejecutivo.