La ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, informó hoy que dijo al primer ministro, Ehud Olmert, que debería renunciar y que ella buscaría tomar el control como líder de su Partido Kadima.
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El anuncio de Livni podría ser un golpe duro para Olmert, que intenta contener la crisis política provocada tras el reporte de una comisión investigadora que criticó su manejo de la guerra en el Líbano del año pasado.
"Le dije al primer ministro que pensaba que renunciar era lo correcto", señaló Livni después de una reunión privada con Olmert. "Este es el momento para restaurar la confianza del público en el gobierno".
Hasta ahora, Olmert prometió quedarse.
Más temprano, Avigdor Yitzhaki, uno de los legisladores más influyentes del Parlamento de Israel, dijo que Olmert perdió la confianza de su partido centrista Kadima y de la nación.
Se espera que la facción de Olmert mantenga una reunión hoy para decidir cómo proceder.
La crisis política se extendió aún más cuando colaboradores del ministro de Defensa, Amir Peretz, dijeron que estaba considerando dejar el cargo.
Al convocar a su primera reunión de gabinete desde que el lunes se dio a conocer el informe, Olmert reconoció fallas personales.
"Ante todo, incumbe a este Gobierno, que es responsable por las fallas, ser también responsable de solucionarlas", dijo, y agregó: "Les sugiero a todos los que tienen apuro por tomar ventaja de este informe y obtener ganancias políticas que bajen la velocidad".
El negociador palestino Saeb Erekat dijo que espera que los desarrollos políticos en Israel no perjudiquen los esfuerzos para reanudar las conversaciones de paz. "Espero que no nos encontremos en un vacío", dijo.
Encuestas publicadas hoy en tres grandes diarios israelíes demostraron que del 65 al 73% del público quiere que Olmert renuncie.
El panel designado por el Gobierno dijo en un informe interino que Olmert "tomó la decisión apresuradamente" de lanzar la campaña en julio pasado contra las guerrillas de Hizbollah, acusándolo de "fallas serias en el ejercicio del juicio, la responsabilidad y la prudencia".
Sus objetivos declarados de ir a la guerra, liberar a dos soldados capturados por Hizbollah y aplastar al grupo militante, fueron "demasiado ambiciosos e imposibles de alcanzar", agregó la comisión Winograd sobre el conflicto de 34 días.
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