30 de julio 2003 - 00:00

Alerta mundial por posible ataque aéreo de Al-Qaeda

El Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos alertó ayer que la organización terrorista liderada por Osama bin Laden, Al-Qaeda, intentará volver a cometer atentados con aviones comerciales. Mientras tanto, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, justificó la decisión de no dar a conocer el rol que cumplió Arabia Saudita en los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono por entender que sería algo perjudicial para la seguridad de su país.

Washington (The New York Times, AFP, ANSA, El Mundo) - La red Al-Qaeda intentará utilizar aviones comerciales en Estados Unidos y del exterior para repetir los terribles atentados del 11 de setiembre de 2001, indicó ayer el Departamento de Seguridad Interior estadounidense como resultado de investigaciones de Inteligencia, en un alerta oficial destinada a las fuerzas de seguridad y a las compañías aéreas.

«El gobierno de Estados Unidos está profundamente preocupado por la seguridad de los ciudadanos estadounidenses en otros países», dijo por su parte un informe del Departamento de Estado. « Acciones terroristas pueden incluir operaciones suicidas, piratería aérea, bombas o secuestros», señaló el documento, denominado «alerta mundial».

• Vigilancia

«Advertimos a los ciudadanos estadounidenses que mantengan un alto nivel de vigilancia, que permanezcan alertas y que tomen los pasos apropiados para incrementar sus medidas de seguridad», añadió la alerta.

La información sobre posibles atentados, que podrían ocurrir hacia setiembre, fue corroborada por otros medios, como escuchas clandestinas, según «The Washington Post».

La amenaza empezó a emerger la semana pasada durante los interrogatorios de miembros de Al-Qaeda en poder de Estados Unidos, según varios funcionarios que no precisaron la identidad de esos detenidos.

En tanto, el rol de Arabia Saudita sigue siendo uno de los aspectos más enigmáticos de los atentados del 11 de setiembre y de la financiación del terrorismo internacional en general.Al respecto, el presidente George W. Bush justificó la decisión de la Casa Blanca de mantener el secreto sobre informaciones relacionadas con ese país, aliado de EE.UU. en la región, en el voluminoso informe del Congreso sobre los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono. «Sería absurdo hacerlas públicas en plena guerra contra el terrorismo, porque ello ayudaría al enemigo, si conoce nuestras fuentes y nuestros métodos», declaró Bush.

La sospecha sobre dirigentes de Arabia Saudita, país gobernado por una monarquía fastuosa, primer productor mundial de petróleo, aunque con graves y crecientes problemas sociales, enfadó al ministro de Exteriores, Saud al-Faisal.
Este funcionario, de visita en Washington, dijo que Estados Unidos acusó «erróneamente» a su país de complicidad con los atentados del 11 de setiembre. Al-Faisal hizo esas declaraciones al término de una reunión con Bush, con quien discutió las acusaciones contenidas en el informe de la comisión investigadora del Congreso. El informe cuenta con 900 páginas, 28 de las cuales -las dedicadas al papel del reino saudita-fueron clasificadas como secreto de defensa. La acusación fue definida como «un ultraje al sentido común» por el funcionario.

• Monarca postrado

La monarquía saudita está encabezada por el octogenario rey Fahd, postrado por problemas de salud, por lo que el mando está a cargo del príncipe Abdullah. A pesar del origen saudita de Osama bin Laden, de sus nexos con miembros de la monarquía, y de que los terroristas que subieron a los aviones el 11 de setiembre eran sauditas y egipcios, la administración Bush centró sus acusaciones en Afganistán, Irak e Irán.

En tanto, se informó que
Ahmed Naser al Dajil, el terrorista más buscado en Arabia Saudita, figura entre los seis extremistas islámicos muertos el lunes en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad en la región de Qassim, en el nordeste del reino Wahabí, según fuentes policiales.

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