Granjas de Europa vuelven a utilizar harinas de origen animal

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La decisión llega dos décadas después de las limitaciones que tuvieron las harinas animales destinadas a la ganadería, tras la crisis de las vacas locas que traumatizó a los consumidores.

La prohibición en Europa de alimentar a cerdos y pollos con harinas de origen animal, un asunto sensible tanto para ganaderos como consumidores, se acerca a su fin, con condiciones.

A partir de la próxima semana, se podrá en principio alimentar a las aves de corral y a los cerdos con "proteínas animales transformadas" (PAT), según un reglamento publicado a mediados de agosto en el Diario Oficial de la Unión Europea (UE).

Si bien los peces de piscifactoría y los animales de compañía ya podían alimentarse con estas harinas hechas a partir de las carcasas trituradas (patas, huesos, etc.) de animales sanos, la limitación se mantiene no obstante para los rumiantes herbívoros como el ganado vacuno, pero también para cabras y ovejas.

Al frente de una explotación porcina en el oeste de Francia, se dispone a alimentar a sus cerdos con proteínas animales transformadas, siempre y cuando haya un "absoluto rigor" en la cadena de suministro.

La regulación europea, en base a las opiniones de las agencias sanitarias, preconiza "condiciones estrictas" para la colecta, el transporte y la transformación de estos productos, de los que se deberán analizar muestras para evitar riesgos.

La mayoría de países del bloque apoyaron en mayo la propuesta de la Comisión Europea, el ejecutivo comunitario mientras que Irlanda y Francia se abstuvieron. En este último caso, la situación está en suspenso.

Sin embargo, semanas atrás, el regulador francés recomendó "respetar estrictamente" la regla de separación de especies, es decir, evitar dar de comer cerdo a los cerdos.

Por su parte, Bruselas y el sector subrayan que estos productos pueden sustituir parcialmente la importación de proteínas de origen vegetal como la soja brasileña, un argumento de peso en pleno aumento de los precios de cereales y oleaginosas.

"El 70% de nuestros costos es la alimentación. Cuando podemos buscar ganancias, aunque sean de varios céntimos, vamos a por ellas", declaró François Valy, presidente de la sección porcina de la FNSEA.

La reintroducción de harinas de origen animal "no se hará en un abrir y cerrar de ojos", matiza Anne Richard, del sector francés de las aves de corral.

"Muchos pliegos de condiciones prohíben las harinas de origen animal para tranquilizar a los consumidores. Esto no es inmutable, pero los operadores no han discutido aún colectivamente el tema", agregó.

Para el sindicato francés Confédération paysanne, opuesto a la ganadería industrial, la reautorización abre la puerta a derivas de aquellos obsesionados por los beneficios.

Matthias Wolfschmidt, de Foodwatch International, no excluye situaciones de canibalismo o de alimentación de rumiantes con estas harinas, un riesgo muy elevado, en su opinión, cuando ya sólo se registran casos aislados de la enfermedad de las vacas locas en Europa.

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