8 de febrero 2016 - 00:00

Ambiciones nucleares sin freno

Lo relevante no reside tanto en las características precisas del misil lanzado, sino en las verdaderas intenciones de Corea del Norte: toda prueba espacial utiliza una doble tecnología y tiene aplicaciones potencialmente militares, además de las civiles.

Estados Unidos y sus aliados consideran que el régimen de Kim Jon-un realiza estos disparos para probar sus capacidades en materia de misiles balísticos, con miras a desarrollar cohetes intercontinentales capaces de transportar una carga nuclear hasta territorio norteamericano.

Pyongyang reivindica ese derecho pero las sanciones decretadas por la ONU en 2006 para limitar su programa nuclear le prohíben probar cualquier sistema de misiles.

Los norcoreanos colocaron un satélite en órbita tras el primer disparo con éxito de un cohete, en diciembre de 2012. Pero los expertos estiman que el cohete nunca funcionó, lo que reafirma las sospechas de quienes creen que en vez de una misión científica, se trataba de una operación camuflada.

De acuerdo con expertos, Pyongyang no parece dominar por ahora la tecnología de reingreso en la atmósfera, necesaria para alcanzar un territorio tan lejano como América. Pero conseguirlo parece ser una de las grandes obsesiones del dictador.

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