Al-Qaeda sigue con su estrategia de propagar el terror, tanto mediante atentados como a través de comunicados. Ayer volvió a amenazar a Italia, al asegurar que convertirá a Roma en «un cementerio» por el apoyo del gobierno de Silvio Berlusconi a la guerra en Irak.
Busca asustar a la población, complicar más la ya estancada economía de ese país y medrar en las polémicas que generan los métodos con los que una Europa acosada debe hoy combatir al terrorismo. Mientras, las autoridades británicas trabajan contrarreloj para capturar a los extremistas que atacaron el jueves último en Londres. Ya han sido identificados dos de ellos, pero no se los ha podido arrestar. Como se recuerda, sólo una falla de los detonadores impidió esa vez que se repitiera la carnicería del 7-J. Determinado ya que éstos intentaron inmolarse en los ataques, se sabe que están dispuestos a todo. Mientras estén en libertad, que vuelvan a intentarlo sólo dependerá de la oportunidad.
Dejá tu comentario