Los médicos del Congreso, que inmediatamente analizaron la situación, indicaron que las posibles causas serían minúsculos rastros de ántrax aún presentes en el aire, efecto de la tarea de descontaminación realizada en las oficinas. El misterioso síndrome afectó sobre todo al Senado, aunque del otro lado del Capitolio, en la Cámara de Representantes, más de 100 funcionarios tuvieron los mismos síntomas.
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