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11 de septiembre 2007 - 00:00

Apresura Sarkozy la flexibilidad laboral

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Nicolas Sarkozy
París - «Flexsecurité». No es una marca de colchones.Es el neologismo al que los sindicatos y la patronal tienen que dotar de contenidos al servicio de una compleja reforma laboral.

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Nicolas Sarkozy, cosa rara, se ha retirado al anonimato de las bambalinas para ceder el escenario a los actores primarios y secundarios de la escena económica, pero el plazo de negociaciones bilaterales únicamente va a prolongarse cuatro meses.

Cumplido el plazo y en ausencia de acuerdos, será el presidente de la República quien determine las nuevas reglas del escenario laboral. Empezando por la promesa que hizo en cada uno de los mitines de la campaña electoral: flexibilizar el mercado en beneficio de las empresas sin penalizar en exceso las condiciones actuales de los trabajadores.

De ahí proviene la « flexsecurité» (flexseguridad), el concepto del contrato único que están llamados a despejar los invitados a la mesa en las citas de los viernes. La patronal demanda mayor seguridad jurídica a su favor en caso de despido, mientras que las centrales de trabajadores tratan de impedir el avance de la precariedad e intentan evitar goteras en el histórico y granítico contrato de duración indefinida.

  • Espíritu deportivo

  • El primero de los encuentros se produjo el viernes en la sede de la Medef (patronal francesa). Quiere decir que los sindicatos jugaban fuera de casa, aunque el factor estadio no parece haber intimidado a los visitantes. «La reforma laboral nos concierne a todos. Y todos participamos con un espíritu deportivo y constructivo en las conversaciones. El problema es que estamos en un debate desequilibrado. Porque Nicolas Sarkozy, presente o no, ya ha demostrado estar al lado de los empresarios. Ellos se sienten apoyados. Nosotros venimos casi desnudos», decía Bernard Thibault en nombre de la central CGT ( Confederación General del Trabajo).

    El parto del contrato único acapara buena parte de las energías, aunque los negociadores de la Medef traen bajo el brazo las promesas que había lanzado Sarkozy. Empezando por la flexibilización de la jornada de las 35 horas, vigente desde 1998 a iniciativa del socialista Jospin y motivo de escarnio en los mitines del actual presidente, cuyo lema abrió de par en par las orejas de la clase empresarial: más horas de trabajo, más riqueza.

    La reforma se hará, les guste o no les guste a los sindicatos. También parece inevitable la fusión entre las redes operativas de la Agencia Nacional de Empleo y el organismo que gestiona los cobros del seguro de desempleo. Se trataría, en este caso, de facilitar que los empleados puedan romper con su empresa en buenas condiciones de indemnización, aunque los sindicatos reposan poca fe en el travestismo laboral y en la vivacidad del mercado.

  • Estadísticas

    De momento, las estadísticas indican que 90% de los trabajadores franceses tiene entre sus manos un contrato indefinido. También precisan, en cambio, que 70% de las nuevas contrataciones se hace con fórmulas temporales. Ambos extremos han dado vida a una tercera evidencia: el desempleo ha retrocedido en Francia de manera espectacular. Tanto en tiempos del premier Dominique de Villepin como en la época de Sarkozy. La última referencia (julio de 2007) lo sitúa en 8%, Medef y sindicatos sostienen que es un espejismo y que Francia necesita poner en hora el despertador.

    ¿Conseguirán llegar a un acuerdo antes de que Sarkozy los ponga firmes? Tienen 120 días para lograrlo. Un período «suficiente», según la opinión de Laurence Parisot, quien, además, considera verosímil que los empleados y los patrones encuentren un espacio «amigable» para resolver las contiendas laborales.
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