Cientos de chiítas rezan delante de un tanque del ejército estadounidense, cerca del Hotel Palestina. La comunidad musulmana, duramente perseguida durante el régimen de Saddam Hussein, ahora pretende obtener un rol importante en el nuevo gobierno iraquí.
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Por su parte, el secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, en gira por el Golfo, anunció la reducción de las fuerzas militares desplegadas en la región y se hizo presente en la Comandancia Central (Centcom) norteamericana en Qatar, donde celebró «la más veloz de las conquistas de una capital en la historia militar moderna».
Indicios de inseguridad persistían, sin embargo, en todo el país. Las tropas norteamericanas abrieron fuego durante la toma de un complejo oficial en el centro de Baquba (al nordeste de Bagdad), cerca de la frontera con Irán, y murió un iraquí no identificado.
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