La captura de Saddam Hussein sigue en pie y con aires triunfalistas, porque está lejos de ser analizada por ciertos jueces porteños.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ya en el fallo «Barbará Ruy» -el famoso de la excarcelación ilimitada-, el camarista Donna, al que adhirieron sus colegas Bruzzone y Elbert, se refirió específicamente a similares detenidos luego del atentado a las torres y sus derivaciones diciendo: «También quiero aclarar que no se trata de dejar desprotegida a la sociedad, como se viene diciendo, y más aún después del 11 de setiembre de 2001, en donde, a nivel mundial, el tema de las garantías ha entrado en crisis, a punto de existir personas sin derecho y, lo que es peor, sin que se reclame por ellos, como es el caso de las personas detenidas en la base Guantánamo».
Dicha liberación no sería rechazada por una parte de nuestra sociedad, pues duda del delito cometido por Hussein, que no ha existido pedido de captura con todos los requisitos judiciales y por una guerra no aprobada por la ONU.
Poco importa si Hussein es un dictador corrupto, con millones de dólares y un pueblo en la miseria y sin libertades.
Dejá tu comentario