Beirut - Arabia Saudita no puede permitirse una guerra abierta con Irán en el contexto regional actual, dominado por una política poco clara de la administración estadounidense y por la incertidumbre acerca de cuál será el próximo Gobierno de Israel.
Arabia Saudita, débil para ir a la guerra con Irán
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Israel y Estados Unidos son los dos principales aliados de Arabia Saudita y durante varios meses han contribuido junto con Irán a exacerbar la tensión regional.
Después de los ataques el sábado contra las refinerías en la región oriental de Arabia Saudita, el presidente estadounidense, Donald Trump, envió señales contradictorias sobre su voluntad de responder militarmente a Irán, país señalado como el instigador -y acaso como el ejecutor-, de dichos golpes.
En Israel, entretanto, después de las nuevas elecciones celebradas el martes, todavía se desconoce quién liderará el próximo Gobierno (ver nota aparte).
Por otro lado, los medios de comunicación de Arabia Saudita en particular y de Medio Oriente en general han estado analizando cómo debería “responder Riad a los ataques iraníes”.
Los líderes sauditas son descriptos como atrapados entre la retórica maximalista de la “guerra abierta” y el realismo de no poder ir a la batalla sin el respaldo de Israel y de Estados Unidos.
Los analistas recuerdan cómo Riad está atrapado en la guerra en Yemen contra los insurgentes hutíes, chiitas cercanos a la República Islámica.
La coalición árabe liderada por Arabia Saudita ha perdido recientemente el apoyo de los Emiratos Árabes Unidos, cuyos intereses regionales chocan cada vez más con los de Riad.
Mientras, en el sur de Yemen, estallaron enfrentamientos entre las milicias prosauditas y aquellos, ahora rivales, de Abu Dhabi.
Qatar, un exaliado de los sauditas, se encuentra en un estado de ruptura con Riad desde mayo de 2017.
A pesar de eso, tanto los estadounidenses como los franceses apoyan tanto a Qatar como a Arabia Saudita.
Qatar, asimismo, ha intensificado durante estos dos años las relaciones con Irán, que tiene fuertes aliados políticos y militares en Siria, Irak y Líbano.
Para Mashari Dhaidi, columnista saudita del diario Ash Sharq al Awsat, cercano al liderazgo de Riad, “los ataques iraníes no sólo fueron contra Arabia Saudita, sino contra todo el mundo. Fueron ataques contra la estabilidad económica mundial”.
Por esta razón, consideró que “se debe formar una alianza global contra Irán”.
En momentos en que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, viajó a Riad, el presidente ruso, Vladímir Putin, habló por teléfono con el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salman.
Precisamente Putin había sugerido, el lunes pasado, a los sauditas que compraran el sistema de defensa antimisiles de Moscú.
Una señal, según dijo ayer el analista libanés Sulayma Mardam Bey, de que Arabia Saudita no solo está débil desde el punto de vista de sus defensas antiaéreas sino también de que la alianza con Estados Unidos no le garantiza una protección adecuada.
Agencia ANSA




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