21 de enero 2005 - 00:00

Asumió Bush por cuatro años más

En una Washington blindada, George W. Bush asumió ayer su segundo mandato. A tono con ese ambiente marcado por el temor a atentados terroristas, su primer discurso fue fuerte y privilegió el tema de la seguridad. Prometió que apelará a las armas cada vez que la supervivencia de los EE.UU. esté en juego y prometió combatir las tiranías en todo el mundo. Poco antes, su nueva secretaria de Estado, la dura Condoleezza Rice, se había encargado de dejar en claro a qué regímenes la Casa Blanca considera tiranías: Irán, Corea del Norte, Myanmar (ex Birmania), Cuba y Zimbabwe.

Contra lo previsto, Bush se bajó del auto blindado para caminar junto a su esposa unos metros antes de la asunción.
Contra lo previsto, Bush se bajó del auto blindado para caminar junto a su esposa unos metros antes de la asunción.
Washington (Reuters, EFE, AFP, ANSA, DPA) - El presidente George W. Bush tomó ayer posesión de su segunda presidencia con un discurso en el que afirmó que la misión de Estados Unidos es acabar con la tiranía en el mundo y defender a los países amigos mediante el uso de las armas cuando sea necesario.

Desde las escalinatas del Capitolio y ante cientos de miles de seguidores, el mandatario agregó que «hoy le hablamos al mundo, a todos los que viven bajo tiranías y están sin esperanzas: Estados Unidos no ignorará su opresión ni perdonará a sus opresores».

Bush, quien obtuvo un contundente triunfo en las elecciones del 2 de noviembre sobre el demócrata John Kerry, señaló que si bien no se tomará «como primera medida» el uso de armas, su país «se defenderá y defenderá a sus amigos cuando sea necesario».

El 43er. mandatario de la historia de EE.UU. centró su discurso en recalcar que su gobierno busca mejorar la seguridad mundial, y que eso depende de que «impere la libertad en los lugares donde ahora hay tiranías», concepto este último al que aludió en cuatro ocasiones.

La nueva secretaria de Estado, Condoleezza Rice, mencionó el martes que para Estados Unidos existen reductos de tiranía en el mundo, entre ellos Irán, Corea del Norte, Myanmar (ex Birmania), Cuba y Zimbabwe.

• Violencia

«Mientras haya regiones enteras del mundo fermentando resentimiento y tiranía, la violencia se concentrará y multiplicará su poder destructivo», sostuvo ayer el mandatario. «La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo reside en la expansión de la libertad en todo el planeta», agregó.

En un discurso inaugural de 20 minutos, Bush afirmó que «el poder de la libertad es la única posibilidad de vencer a la violencia y las fuerzas destructoras del mundo».

Luego de asumir como vicepresidente
Dick Cheney, Bush juró el cargo ante el juez de la Corte Suprema, William Rehnquist, posando la mano sobre la Biblia de su familia, que ya utilizó en la ceremonia de hace cuatro años y que también empleó su padre, George Bush, en 1989.

• Asistentes

A la ceremonia, además de la esposa y las hijas de Bush, asistieron su padre, su hermano Jeb (gobernador de Florida), el ex presidente Bill Clinton y su esposa, la senadora Hillary Clinton, y el ex presidente Jimmy Carter, entre otras figuras.

«Sólo hay una fuerza en la historia que puede acabar con el reinado del odio y el resentimiento, y recompensar las esperanzas de los decentes y tolerantes, y ésa es la fuerza de la libertad humana», dijo Bush. «Si ustedes están por su libertad, nosotros estaremos con ustedes», agregó.

En referencia a los atentados del 11 de setiembre de 2001, jornada que definió como «día de fuego», Bush aseguró que su país se unió «para responder al terrorismo». «Sentimos la unidad de nuestra nación cuando fue atacada, y nuestra respuesta se dio como una sola mano y un solo corazón», sostuvo.

En tanto, se refirió también a la ocupación de Irak y Afganistán, aunque no mencionó a esos países de manera explícita.
«Con nuestro esfuerzo hemos encendido un fuego que quema a los enemigos del progreso. Este fuego llegará a los rincones más oscuros del mundo», dijo el mandatario, de 58 años.

Además, convocó a los ciudadanos más jóvenes a que «crean lo que ven» y que se unan a las fuerzas de seguridad. «Vieron que el mal es real y que el coraje triunfa, decídanse a servir a una causa mayor que sus deseos y, así, van a hacer más ricos a su país y a su carácter. Estados Unidos necesita idealismo y libertad», agregó.

• Vigilancia

El operativo de seguridad, para el primer evento de estas características celebrado tras los atentados de 2001, incluyó el despliegue de 6.000 policías y 7.000 soldados, equipos de detección de bombas dotados con perros especializados y una estrecha vigilancia de los sistemas de transporte.

Además, aviones caza patrullaron el espacio aéreo y se desplegaron baterías de misiles antiaéreos.

Después de su discurso, Bush comenzó a recorrer la Avenida Pennsylvania a bordo de la limusina oficial, que circulaba flanqueada por agentes del servicio secreto. Sin embargo, a mitad de camino, Bush y su esposa Laura se bajaron del vehículo y recorrierona pie el trecho que los separaba de la Casa Blanca saludando a la multitud, en una clara actitud de confianza en el despliegue de seguridad.

Algunos miles de manifestantes izquierdistas repudiaron a Bush, y una pequeña parte de ellos provocó enfrentamientos con la policía, que debió arrojar gases lacrimógenos para dispersarlos. Los choques dejaron un saldo de 3 detenidos.

Todo comenzó cuando un grupo de unos 50 anarquistas intentó atravesar por la fuerza los controles para ingresar en la ceremonia y fue enérgicamente frenado por la policía.

El costo total de cerca de 100 millones de dólares -el más alto de la historia para una ceremonia de asunción presidencial-fue muy criticado por los opositores a Bush, quienes señalan que es « inadecuado» gastar grandes cantidades de dinero «dada la situación con Irak y cuando el mundo se ha visto sacudido por las cifras de muertos por el tsunami en el sudeste asiático».

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