Gran Bretaña condenó hoy el atentado suicida cometido en la localidad de Ebril, en el norte de Irak, que causó al menos 45 muertos y unos 90 heridos, y lo calificó de "acto terrorista e injustificado".
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El ministro de Exterior británico, Jack Straw, denunció el ataque suicida en Erbil y aclaró ese acto de violencia no detendrá a los iraquíes para conseguir "la democracia y libertad" para su país.
"Envío mis más sinceras condolencias a los familiares y amigos de aquellos que murieron hoy en Erbil. Este es un acto terrible e injustificado de terrorismo contra civiles iraquíes, que están tratando de reconstruir su país de los salvajismos de Saddam Hussein", explicó Straw, que acompañaba hoy al premier Tony Blair en el último día de campaña electoral británica.
"Esta ola de violencia destructiva no detendrá al pueblo iraquí en su lucha por conseguir la democracia y la libertad", agregó el jefe de la diplomacia británica.
"De hecho, está ocurriendo lo contrario, el pueblo iraquí está cada vez más determinado a hacer valer los derechos como sociedad libre", según Straw, cuyo gobierno apoyó junto a Estados Unidos la invasión a Irak en marzo de 2003.
El ataque suicida en Erbil causó al menos 45 muertos y 90 heridos, muchos de ellos graves, según el gobernador Nawzad Hadi, aunque una fuente médica dijo que los decesos eran 60.
El blanco del atentado explosivo fue un local del Partido Democrático del Kurdistán (PDK), una de las dos principales agrupaciones políticas kurdas, que era empleado como centro de reclutamiento policial.
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