Atentado frustrado en Londres desconcierta por su magnitud
Resultaba difícil imaginar que el terrorismo internacional pudiera superar en ambición de muerte y despliegue logístico lo hecho el 11 de setiembre de 2001 en EE.UU. Pese a su espectacularidad y costo humano, ni el atentado múltiple de Londres del 7 de julio del año pasado ni el de Madrid del 11 de marzo de 2004 habían llegado tan lejos. El plan -se descuenta, de Al-Qaeda- desarticulado ayer en Gran Bretaña estaba destinado a superar todo lo conocido. Una treintena de terroristas sincronizados, la detonación en pleno vuelo de al menos 10 aviones casi simultáneamente, el uso de explosivos líquidos no detectables y la idea de activarlos con flashes de cámaras fotográficas son hechos que provocan asombro. Más si se calcula que el intento podría haber resultado más letal que el propio 11-S, cuando Osama bin Laden se jactó de haber segado 3.000 vidas inocentes. Sin duda, este episodio fortalecerá la estrategia antiterrorista de George W. Bush, reduciendo las críticas externas e internas, algo clave en un año electoral que se perfilaba negativo para su Partido Republicano. Probablemente, también aumentará la comprensión a la campaña militar israelí en el Líbano que, más allá de su fuerte costo en términos de vidas civiles, apunta a neutralizar a Hizbollah, un elemento de desestabilización en Medio Oriente e instrumento de un Irán que parece ansiar armas nucleares.
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Vuelos cancelados, extrema seguridad en los
aeropuertos de todo el mundo, confusión y
temor fueron el cóctel que provocó ayer la noticia
difundida en Londres sobre los fallidos
atentados terroristas en aviones.
El medio agregó que, para la voladura de las aeronaves, los terroristas planeaban ocultar explosivos, en forma líquida o de gel, en botellas modificadas de bebidas energizantes y señaló, citando fuentes estadounidenses anónimas, que iban a detonarlas con flashes de cámaras desechables u otros artefactos electrónicos.
La televisión local también aseguró que dos de los detenidos tenían preparadas cintas de video en las que se manifestaban orgullosos de los atentados que pretendían llevar a cabo.
Según la BBC, «las fuentes de seguridad informaron que este grupo estaba siendo investigado desde hacía un tiempo, tal vez meses». «Pero en los últimos días, nueva información de inteligencia elevó la alarma en la sede de los servicios secretos MI5 en Thames House, y provocó que los servicios de seguridad realizaran los arrestos», agregó.
El subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense, Michael Jackson, y Charles Allen, un experto en asuntos de inteligencia de esa agencia, indicaron que los terroristas tenían previsto llevar a cabo un « ensayo» o simulacro del plan en los próximos dos días.
Por su parte, el ministro del Interior, John Reid, declaró que si los ataques hubieran ocurrido,la pérdida de vidas «habría alcanzado una escala sin precedentes». «La policía está confiada en haber apresado a los protagonistas clave de este plan, y el gobierno no mostrará ninguna señal de complacencia con este tipo de grupos», declaró el funcionario en una conferencia de prensa.
El subsecretario de Scotland Yard, Paul Stephenson, declaró que los atacantes «buscaban provocar una masacre masiva a una escala inimaginable». «Hemos frustrado un plan de terroristas que tenía como objetivo causar muerte por doquier y destrucción masiva, francamente, asesinatos en masa», subrayó.
Por la madrugada, Reid presidió tres reuniones de emergencia «Cobra» en la sede del gobierno, junto con ministros, funcionarios de la policía y de los servicios de seguridad, con quienes discutió los planes y medidas por tomar.
Poco después, el gobierno local elevó de «severo» a « crítico» su nivel de alerta, lo que significa que Gran Bretaña «debe esperar un ataque inminente». Las medidas de seguridad sin precedentes, entre ellas, el despliegue de policías armados en los principales aeropuertos, provocaron caos, demoras y cancelaciones de vuelos, en pleno mes de vacaciones estivales.
En los aeroparques de Heathrow,Gatwick y Stanstead, los principales de Londres y del país, se canceló gran cantidad de vuelos y se formaron largas filas de pasajeros frustrados, a la espera de comenzar su descanso estival.
En Heathrow, el más utilizado del país y uno de los más importantes del mundo, la situación durante todo el día fue de caos y confusión, con miles de personas imposibilitadas para ingresar a causa de las extensas filas para los controles de seguridad. Se estima que sólo allí circulan unos 200 millones de pasajeros por año, con 650 vuelos internacionales por día.
El Ministerio de Transporte prohibió a todos los pasajeros llevar equipaje de mano y recomendó, en su lugar, portar los documentos en bolsas plásticas transparentes.
También se prohibió transportar todo tipo de líquidos, geles, lociones, champúes y cremas. El 7 de julio de 2005, 56 personas murieron y 700 resultaron heridas en ataques contra medios de transporte de Londres.
En tanto, el primer ministro, Tony Blair, de vacaciones en la isla de Barbados, en el Caribe, elogió a la policía y a los servicios de seguridad y confirmó que su gobierno colaboró mucho con Estados Unidos para desbaratar estos ataques. Según el jefe del gobierno, la policía « venía siguiendo de cerca este plan desde hacía mucho tiempo». El mandatario se comunicó luego telefónicamente con su par estadounidense, George W. Bush, con quien dialogó sobre las «amenazas del terrorismo internacional», informaron fuentes del gobierno.
Por otro lado, la BBC indicó que los servicios de Inteligencia británicos temen que «redes dormidas» de grupos terroristas planeen próximos ataques en el país.




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